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Reseña Sakura - Matilde Asensi

TITULO: Sakura

AUTOR: Matilde Asensi

EDITORIAL: La esfera de los libros

AÑO EDICION: 2019

Nº PAGINA: 416

 

SINOPSIS

En 1990 El retrato del doctor Gachet de Van Gogh fue subastado en Christie's por la cifra récord de ochenta y dos millones y medio de dólares. Lo compró el millonario japonés Ryoei Saito. Enfadado con el gobierno japonés por los impuestos que le reclamaban por el cuadro, Sayto anuncio en una rueda de prensa mundial que el lienzo de Van Gogh desaparecería con él. Desde su muerte, en  1996, nada se ha vuelto a saber de la obra en el mundo del arte. Un misterio que ha hecho correr ríos de tinta y ha dado pie a todo tipo de especulaciones. Matilde Asensi novela su búsqueda y da respuestas a muchas de las incógnitas del enigma de su desaparición. Desde la galería Père Tanguy en París y con la dirección del japonés Ichiro Koga, un grupo heterogéneo de cinco personas desconocidas entre sí emprenderá una aventura que cambiará sus vidas. La enfermera Odette, el galerista Hubert, el artista urbano Oliver, la pintora y galerista online Gabriella y el manitas John viajarán por Japón sorteando peligros y descifrando enigmas que les guiarán en la búsqueda del cuadro. Por el camino tejerán entre ellos unos lazos invisibles que les llevarán al éxito o al fracaso. Una novela en la que las tradiciones de la cultura japonesa se entremezclan con la pintura impresionista, los grabados de ukiyo-e y el arte urbano; los colores tienen la fuerza de sus protagonistas, y en la que la extraordinaria presencia del cerezo en flor, sakura, surge como una alegoría de la belleza y la fugacidad de la vida.

OPINION

Necesitaba leer algo diferente. Salir de esas sagas de investigaciones de asesinatos con parajes maravillosos del norte de España.

Sé que Sakura no es lo que necesito leer, pero al menos la temática cambia, y de momento con eso me conformo, así que fue mi elección.

Matilde Asensi tiene un don para la novela de aventuras, y eso casi siempre suele ser promesa de cuando menos, encontrarnos ante una lectura entretenida. O tal vez no se trate de un don, sino de perseverancia y trabajo, el que viene desarrollando durante los últimos veinte años.

La autora no pierde tiempo en rodeos ni prolegómenos, prácticamente desde la primera página nos mete de lleno en la trama. Así comienza una desenfrenada búsqueda de una pintura perdida de Van Gogh por parte de un grupo bastante variopinto de protagonistas, con escenas que podrían pertenecer sin ningún problema a cualquier película de Indiana Jones, y un ritmo trepidante que nos recuerda a Dan Brown y las correrías de su Doctor Langdon.

Hasta aquí la prosa es correcta pero sin florituras, y entramos en el eterno debate, ¿es necesaria o incluso compatible una novela de acción y aventuras con una prosa rica y esmerada? En mi opinión, la buena literatura debe ser perfectamente compatible con cualquier estilo o género, así que no entiendo esa especie de renuncia, porque en casos como el de Matilde Asensi, no creo que sea por falta de talento.

La novela va avanzando entre prueba y prueba que los protagonistas deben superar, como ya dijimos antes, muy a lo Indiana Jones y donde, eso sí, la autora derrocha una imaginación desbordante, aunque con apenas alguna frase suelta que llevarnos a la boca, en este caso a los ojos, “Sólo eran huesos, los mismos huesos que llevamos dentro de nuestros cuerpos durante toda la vida formando nuestro esqueleto. ¿Por qué daban tanto miedo cuando no tenían carne encima? Quizá porque nos recordaban que no íbamos a vivir para siempre.” Como esta frase, tal vez toda la novela en sí se empeña en recordarnos lo efímera que es la vida y la trascendencia de la muerte. La huella que uno es capaz o no de dejar de su paso por este mundo.

Está claro que Matilde Asensi se ha convertido por derecho propio en uno de los grandes referentes de la novela de aventuras en nuestro país, y en ese sentido sus seguidores no se verán en absoluto defraudados, pues la novela cumple con los requisitos de toda buena novela de aventuras. Para otros en cambio tal vez se nos quede un poco corta, y seguiremos viajando en busca de la excelencia.

En mi opinión, la novela hubiera acabado sin pena ni gloria de no ser por el giro final, que en este caso sí que resulta sorprendente, y unas últimas páginas que elevan un poco el nivel literario general de la novela, y que consiguen que al cerrarla, nos quedemos con el sabor de haber disfrutado de una buena lectura, sin grandes aspavientos literarios, pero escrita de forma correcta, y con una trama bastante divertida para el lector.

TITULO: Sakura
 
AUTOR: Matilde Asensi
 
EDITORIAL: La esfera de los libros
 
AÑO EDICION: 2019
 
Nº PAGINA: 416
 
SINOPSIS
En 1990 El retrato del doctor Gachet de Van Gogh fue subastado en Christie's por la cifra récord de ochenta y dos millones y medio de dólares. Lo compró el millonario japonés Ryoei Saito. Enfadado con el gobierno japonés por los impuestos que le reclamaban por el cuadro, Sayto anuncio en una rueda de prensa mundial que el lienzo de Van Gogh desaparecería con él. Desde su muerte, en  1996, nada se ha vuelto a saber de la obra en el mundo del arte. Un misterio que ha hecho correr ríos de tinta y ha dado pie a todo tipo de especulaciones. Matilde Asensi novela su búsqueda y da respuestas a muchas de las incógnitas del enigma de su desaparición. Desde la galería Père Tanguy en París y con la dirección del japonés Ichiro Koga, un grupo heterogéneo de cinco personas desconocidas entre sí emprenderá una aventura que cambiará sus vidas. La enfermera Odette, el galerista Hubert, el artista urbano Oliver, la pintora y galerista online Gabriella y el manitas John viajarán por Japón sorteando peligros y descifrando enigmas que les guiarán en la búsqueda del cuadro. Por el camino tejerán entre ellos unos lazos invisibles que les llevarán al éxito o al fracaso. Una novela en la que las tradiciones de la cultura japonesa se entremezclan con la pintura impresionista, los grabados de ukiyo-e y el arte urbano; los colores tienen la fuerza de sus protagonistas, y en la que la extraordinaria presencia del cerezo en flor, sakura, surge como una alegoría de la belleza y la fugacidad de la vida.
 
OPINION
Necesitaba leer algo diferente. Salir de esas sagas de investigaciones de asesinatos con parajes maravillosos del norte de España.
 
Sé que Sakura no es lo que necesito leer, pero al menos la temática cambia, y de momento con eso me conformo, así que fue mi elección.
 
Matilde Asensi tiene un don para la novela de aventuras, y eso casi siempre suele ser promesa de cuando menos, encontrarnos ante una lectura entretenida. O tal vez no se trate de un don, sino de perseverancia y trabajo, el que viene desarrollando durante los últimos veintes años.
 
La autora no pierde tiempo en rodeos ni prolegómenos, prácticamente desde la primera página nos mete de lleno en la trama. Así comienza una desenfrenada búsqueda de una pintura perdida de Van Gogh por parte de un grupo bastante variopinto de protagonistas, con escenas que podrían pertenecer sin ningún problema a cualquier película de Indiana Jones, y un ritmo trepidante que nos recuerda a Dan Brown y las correrías de su Doctor Langdon.
 
Hasta aquí la prosa es correcta pero sin florituras, y entramos en el eterno debate, ¿es necesaria o incluso compatible una novela de acción y aventuras con una prosa rica y esmerada? En mi opinión, la buena literatura debe ser perfectamente compatible con cualquier estilo o género, así que no entiendo esa especie de renuncia, porque en casos como el de Matilde Asensi, no creo que sea por falta de talento.
 
La novela va avanzando entre prueba y prueba que los protagonistas deben superar, como ya dijimos antes, muy a lo Indiana Jones y donde, eso sí, la autora derrocha una imaginación desbordante, aunque con apenas alguna frase suelta que llevarnos a la boca, en este caso a los ojos, “Sólo eran huesos, los mismos huesos que llevamos dentro de nuestros cuerpos durante toda la vida formando nuestro esqueleto. ¿Por qué daban tanto miedo cuando no tenían carne encima? Quizá porque nos recordaban que no íbamos a vivir para siempre.” Como esta frase, tal vez toda la novela en sí se empeña en recordarnos lo efímera que es la vida y la trascendencia de la muerte. La huella que uno es capaz o no de dejar de su paso por este mundo.
 
Está claro que Matilde Asensi se ha convertido por derecho propio en uno de los grandes referentes de la novela de aventuras en nuestro país, y en ese sentido sus seguidores no se verán en absoluto defraudados, pues la novela cumple con los requisitos de toda buena novela de aventuras. Para otros en cambio tal vez se nos quede un poco corta, y seguiremos viajando en busca de la excelencia.
 
En mi opinión, la novela hubiera acabado sin pena ni gloria de no ser por el giro final, que en este caso sí que resulta sorprendente, y unas últimas páginas que elevan un poco el nivel literario general de la novela, y que consiguen que al cerrarla, nos quedemos con el sabor de haber disfrutado de una buena lectura, sin grandes aspavientos literarios, pero escrita de forma correcta, y con una trama bastante divertida para el lector.
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Reseña Lo que callan los muertos - Ana Lena Rivera

TITULO: Lo que callan los muertos

AUTOR: Ana Lena Rivera

EDITORIAL: Maeva

AÑO EDICION: 2019

Nº PAGINAS: 312

 

SINOPSIS

Gracia San Sebastián investiga el caso de Don Marcelo Pravia, un anciano de ciento doce años de edad, ex militar franquista, que cobra una sustanciosa pensión de jubilación. Don Marcelo no ha sido atendido por ningún médico en las últimas tres décadas y desde hace unos años se ha pasado a la banca por internet. Todo apunta a que alguien lleva treinta años percibiendo de manera indebida su pensión y sabe ocultarse bien.

Durante la investigación, una vecina de su madre, conocida en la comunidad como La Impugnada, se lanza al patio desde la ventana de su cocina de un sexto piso con una nota prendida en la falda dirigida al portero.

Gracia, que busca refugio en su ciudad natal a orillas del cantábrico, huyendo de su antigua vida de ejecutiva financiera en Nueva York tras la muerte de Martin, su hijo de tres años, se verá envuelta en una intrigante historia familiar llena de secretos inconfesables. 

OPINION

Cuando se lee una ópera prima, se suele hacer con el interés añadido de descubrir a un nuevo autor, y ese ha sido el caso en esta ocasión.

Ana Lena Rivera nos presenta una novela escrita en primera persona. En mi opinión, la elección de esta voz narrativa permite un estilo mucho más intimista, de reflexiones personales y un tono mucho más coloquial. Y así comienza Lo que callan los muertos, con una prosa ágil, desenfadada y entretenida.

La obra comienza con una muerte, y eso nos hace temer que podamos estar ante otra de esa multitud de novelas que han aparecido en los últimos años sobre investigaciones criminales con escenarios situados en el norte de España. Los tenemos en Galicia, en Cantabria, en Euskadi, incluso en Navarra… ¿y ahora en Asturias? Sin embargo ya de entrada nos encontramos con un hecho diferencial, la protagonista no es policía ni guardia civil, sino investigadora de fraudes a la seguridad social. La autora intenta dotar de complejidad la investigación que está llevando a cabo su protagonista, pero llega un momento en que hay tanto abuelo, abuela, hijo legítimo, hijo ilegítimo, tías, sobrinos, hermanos, varias generaciones con el mismo nombre… que francamente cuesta trabajo seguir el hilo sin perderse en el árbol genealógico de esa familia.

Oviedo es una ciudad con mucho sabor literario, y Ana Lena Rivera lo ha sabido aprovechar perfectamente, no en vano es natural de la capital asturiana, para introducirnos en sus callejuelas y recovecos con sabor a ayer, en sus tabernas y bares, y encontrar entre sus rincones una ambientación ideal para la novela, le da sabor, como sabor le da ese repertorio de tapas y platos que nos va regalando a lo largo de toda la novela.

En este tipo de literatura que se ha puesto tan de moda, cuesta trabajo encontrar un protagonista que no arrastre un trauma personal. Está claro que en esta aventura que es la vida nadie sale ileso, y llega un momento con el paso de los años en que todos arrastramos algún fantasma a nuestras espaldas, pero empiezo a echar en falta abrir un libro y no encontrarme con un protagonista amargado o traumatizado por algo. Es cierto que un protagonista con un pasado en el que haya pasado por alguna amarga experiencia dota de profundidad al personaje, pero empieza a ser un recurso demasiado manido, y el encontrarte dicho recurso novela tras novela acaba por matar la originalidad.

Y así nos vamos deslizando hasta el final, un final bien resuelto, lo cual es importante en este tipo de historias y que no siempre se consigue. En definitiva, se trata de una buena lectura, como dije antes ágil y entretenida, con un personaje y una historia bien construidos. Eso sí, echo en falta un poco más de riqueza y profundidad literarias, aunque eso parece ser un mal endémico de la literatura de hoy en día.

Buen debut de esta autora, a la que habrá que seguir en sus próximas obras.

TITULO: Lo que callan los muertos
 
AUTOR: Ana Lena Rivera
 
EDITORIAL: Maeva
 
AÑO EDICION: 2019
 
Nº PAGINAS: 312
 
 
 
SINOPSIS
Gracia San Sebastián investiga el caso de Don Marcelo Pravia, un anciano de ciento doce años de edad, ex militar franquista, que cobra una sustanciosa pensión de jubilación. Don Marcelo no ha sido atendido por ningún médico en las últimas tres décadas y desde hace unos años se ha pasado a la banca por internet. Todo apunta a que alguien lleva treinta años percibiendo de manera indebida su pensión y sabe ocultarse bien.
 
Durante la investigación, una vecina de su madre, conocida en la comunidad como La Impugnada, se lanza al patio desde la ventana de su cocina de un sexto piso con una nota prendida en la falda dirigida al portero.
 
Gracia, que busca refugio en su ciudad natal a orillas del cantábrico, huyendo de su antigua vida de ejecutiva financiera en Nueva York tras la muerte de Martin, su hijo de tres años, se verá envuelta en una intrigante historia familiar llena de secretos inconfesables.
 
 
 
OPINION
Cuando se lee una ópera prima, se suele hacer con el interés añadido de descubrir a un nuevo autor, y ese ha sido el caso en esta ocasión.
 
Ana Lena Rivera nos presenta una novela escrita en primera persona. En mi opinión, la elección de esta voz narrativa permite un estilo mucho más intimista, de reflexiones personales y un tono mucho más coloquial. Y así comienza Lo que callan los muertos, con una prosa ágil, desenfadada y entretenida.
 
La obra comienza con una muerte, y eso nos hace temer que podamos estar ante otra de esa multitud de novelas que han aparecido en los últimos años sobre investigaciones criminales con escenarios situados en el norte de España. Los tenemos en Galicia, en Cantabria, en Euskadi, incluso en Navarra… ¿y ahora en Asturias? Sin embargo ya de entrada nos encontramos con un hecho diferencial, la protagonista no es policía ni guardia civil, sino investigadora de fraudes a la seguridad social. La autora intenta dotar de complejidad la investigación que está llevando a cabo su protagonista, pero llega un momento en que hay tanto abuelo, abuela, hijo legítimo, hijo ilegítimo, tías, sobrinos, hermanos, varias generaciones con el mismo nombre… que francamente cuesta trabajo seguir el hilo sin perderse en el árbol genealógico de esa familia.
 
Oviedo es una ciudad con mucho sabor literario, y Ana Lena Rivera lo ha sabido aprovechar perfectamente, no en vano es natural de la capital asturiana, para introducirnos en sus callejuelas y recovecos con sabor a ayer, en sus tabernas y bares, y encontrar entre sus rincones una ambientación ideal para la novela, le da sabor, como sabor le da ese repertorio de tapas y platos que nos va regalando a lo largo de toda la novela.
 
En este tipo de literatura que se ha puesto tan de moda, cuesta trabajo encontrar un protagonista que no arrastre un trauma personal. Está claro que en esta aventura que es la vida nadie sale ileso, y llega un momento con el paso de los años en que todos arrastramos algún fantasma a nuestras espaldas, pero empiezo a echar en falta abrir un libro y no encontrarme con un protagonista amargado o traumatizado por algo. Es cierto que un protagonista con un pasado en el que haya pasado por alguna amarga experiencia dota de profundidad al personaje, pero empieza a ser un recurso demasiado manido, y el encontrarte dicho recurso novela tras novela acaba por matar la originalidad.
 
Y así nos vamos deslizando hasta el final, un final bien resuelto, lo cual es importante en este tipo de historias y que no siempre se consigue. En definitiva, se trata de una buena lectura, como dije antes ágil y entretenida, con un personaje y una historia bien construidos. Eso sí, echo en falta un poco más de riqueza y profundidad literarias, aunque eso parece ser un mal endémico de la literatura de hoy en día.
 
Buen debut de esta autora, a la que habrá que seguir en sus próximas obras.
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Reseña Lluvia fina - Luis Landero

 

TITULO: Lluvia fina

AUTOR: Luis Landero

EDITORIAL: Tusquets

AÑO EDICION: 2019

Nº PAGINAS: 272

 

SINOPSIS

Tras mucho tiempo sin apenas verse ni tratarse, Gabriel decide llamar a sus hermanas y reunir a toda la familia para celebrar el 80 cumpleaños de la madre y tratar así de reparar los viejos rencores que cada cual guarda en su corazón, y que los han distanciado durante tantos años. Aurora, dulce y ecuánime, la confidente de todos y la única que sabe hasta qué punto los demonios del pasado siguen tan vivos como siempre, trata de disuadirlo, porque teme que el intento de reconciliación agrave fatalmente los conflictos hasta ahora reprimidos. Y, en efecto, la primera llamada de teléfono desata otras llamadas y conversaciones, inocentes al principio y cada vez más enconadas, y de ese modo iremos conociendo las vidas de Sonia, de Andrea, de Horacio, de Aurora, del propio Gabriel y de la madre, y con ellas la historia familiar, desde la infancia de los hijos hasta la actualidad. Tal como temía Aurora, las antiguas querellas van reapareciendo como una lluvia fina que amenaza con formar un poderoso cauce al límite del desbordamiento. Entre Agosto e Hijos de un dios salvaje, Lluvia fina es la novela más trepidante de Luis Landero.

 

OPINION

“La historia le surgió tras leer un suceso en la prensa sobre una reunión familiar: «Yo estaba con otro proyecto literario y de pronto se me cruzó esta novela. Y todo por una noticia que leí en un periódico de una reunión familiar que había terminado con un muerto y tres heridos. Que no se habían reunido desde hacía mucho tiempo.

Y de pronto, no sé que ocurrió, fue como una intuición muy poderosa y fue como un rapto donde yo de pronto vi el libro escrito, incluso editado, y hasta el título, Lluvia fina», ha afirmado Landero.”

Así narra el autor como surgió la idea de este libro. Y así se puso manos a la obra. Nos presenta una familia compuesta por una madre y tres hijos, dos chicas, las mayores, y un varón, el pequeño. Y Aurora, la esposa del varón y que se convierte en el nexo de unión y desunión entre todos ellos, en el vertedero donde todos los demás vuelcan su mierda, por decirlo claramente y sin tapujos.

La madre, que se queda viuda a edad temprana, ha dirigido a sus hijos a su antojo con mano de hierro, negándoles sus sueños y planificando sus futuros, hasta convertirlos a todos ellos en… el resultado de esta novela.

De esta guisa y con una prosa fina, a ratos con cierta profundidad pero sin llegar a deslumbrarnos en ningún momento, empezamos a adentrarnos, a través de llamadas telefónicas de todo el mundo a Aurora, en las entretelas de esta familia. Está claro que en todas las familias hay desavenencias, rencillas o incluso desencuentros irreconciliables, pero en este libro creo que Luis Landero lo lleva hasta la frontera de la hipérbole, tal vez incluso traspasándola. No digo que no pueda haber casos similares en la vida real, ¿pero tanto? ¿hasta ese extremo y todo dentro de una misma familia? Quiero pensar desde luego que son la excepción y no la norma, ¡por Dios si es que esta familia parece la familia Monster pero en sentido literal y no humorístico! El autor ha querido profundizar en el deterioro de las relaciones familiares, pues como alguien dijo, los amigos se eligen, la familia viene impuesta. Pero lo hace llevando a sus personajes hasta un extremo que, al menos en mi opinión, traspasa la frontera de lo razonable.

Claro que podríamos decir que si el autor se hubiera limitado a escribir sobre la normalidad, tal vez no hubiera encontrado nada novelesco en las vidas de sus personajes con lo cual la obra carecería de sentido, pero ¿así lo ha conseguido? A mi modo de ver no, más allá de una prosa correcta, producto de los muchos años de oficio de su autor, y algún  que otro pensamiento interesante tipo “la felicidad verdadera solo se encuentra en lo más hondo del dolor, y es allí donde uno aprende a amar al prójimo de verdad”, la novela resulta sórdida y aburrida, ya que ni la historia ni los personajes consiguen enganchar al lector en ningún momento. El punto final de la obra pretende ser sorpresivo, pero francamente, tampoco lo consigue.

TITULO: Lluvia fina
 
AUTOR: Luis Landero
 
EDITORIAL: Tusquets
 
AÑO EDICION: 2019
 
Nº PAGINAS: 272
 
 
 
SINOPSIS
Tras mucho tiempo sin apenas verse ni tratarse, Gabriel decide llamar a sus hermanas y reunir a toda la familia para celebrar el 80 cumpleaños de la madre y tratar así de reparar los viejos rencores que cada cual guarda en su corazón, y que los han distanciado durante tantos años. Aurora, dulce y ecuánime, la confidente de todos y la única que sabe hasta qué punto los demonios del pasado siguen tan vivos como siempre, trata de disuadirlo, porque teme que el intento de reconciliación agrave fatalmente los conflictos hasta ahora reprimidos. Y, en efecto, la primera llamada de teléfono desata otras llamadas y conversaciones, inocentes al principio y cada vez más enconadas, y de ese modo iremos conociendo las vidas de Sonia, de Andrea, de Horacio, de Aurora, del propio Gabriel y de la madre, y con ellas la historia familiar, desde la infancia de los hijos hasta la actualidad. Tal como temía Aurora, las antiguas querellas van reapareciendo como una lluvia fina que amenaza con formar un poderoso cauce al límite del desbordamiento. Entre Agosto e Hijos de un dios salvaje, Lluvia fina es la novela más trepidante de Luis Landero.
 
 
 
OPINION
“La historia le surgió tras leer un suceso en la prensa sobre una reunión familiar: «Yo estaba con otro proyecto literario y de pronto se me cruzó esta novela. Y todo por una noticia que leí en un periódico de una reunión familiar que había terminado con un muerto y tres heridos. Que no se habían reunido desde hacía mucho tiempo.
 
Y de pronto, no sé que ocurrió, fue como una intuición muy poderosa y fue como un rapto donde yo de pronto vi el libro escrito, incluso editado, y hasta el título, Lluvia fina», ha afirmado Landero.”
 
Así narra el autor como surgió la idea de este libro. Y así se puso manos a la obra. Nos presenta una familia compuesta por una madre y tres hijos, dos chicas, las mayores, y un varón, el pequeño. Y Aurora, la esposa del varón y que se convierte en el nexo de unión y desunión entre todos ellos, en el vertedero donde todos los demás vuelcan su mierda, por decirlo claramente y sin tapujos.
 
La madre, que se queda viuda a edad temprana, ha dirigido a sus hijos a su antojo con mano de hierro, negándoles sus sueños y planificando sus futuros, hasta convertirlos a todos ellos en… el resultado de esta novela.
 
De esta guisa y con una prosa fina, a ratos con cierta profundidad pero sin llegar a deslumbrarnos en ningún momento, empezamos a adentrarnos, a través de llamadas telefónicas de todo el mundo a Aurora, en las entretelas de esta familia. Está claro que en todas las familias hay desavenencias, rencillas o incluso desencuentros irreconciliables, pero en este libro creo que Luis Landero lo lleva hasta la frontera de la hipérbole, tal vez incluso traspasándola. No digo que no pueda haber casos similares en la vida real, ¿pero tanto? ¿hasta ese extremo y todo dentro de una misma familia? Quiero pensar desde luego que son la excepción y no la norma, ¡por Dios si es que esta familia parece la familia Monster pero en sentido literal y no humorístico! El autor ha querido profundizar en el deterioro de las relaciones familiares, pues como alguien dijo, los amigos se eligen, la familia viene impuesta. Pero lo hace llevando a sus personajes hasta un extremo que, al menos en mi opinión, traspasa la frontera de lo razonable.
 
Claro que podríamos decir que si el autor se hubiera limitado a escribir sobre la normalidad, tal vez no hubiera encontrado nada novelesco en las vidas de sus personajes con lo cual la obra carecería de sentido, pero ¿así lo ha conseguido? A mi modo de ver no, más allá de una prosa correcta, producto de los muchos años de oficio de su autor, y algún  que otro pensamiento interesante tipo “la felicidad verdadera solo se encuentra en lo más hondo del dolor, y es allí donde uno aprende a amar al prójimo de verdad”, la novela resulta sórdida y aburrida, ya que ni la historia ni los personajes consiguen enganchar al lector en ningún momento. El punto final de la obra pretende ser sorpresivo, pero francamente, tampoco lo consigue.
 
 
 
Leer más: http://www.desvandelibros.es/news/resena-lluvia-fina-luis-landero/
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Entrevista a Ana Lena Rivera

 

Inauguramos nuestra sección de entrevistas con Ana Lena Rivera, autora de Lo que callan los muertos, flamante ganadora del XXIX premio Torrente Ballester.
 
DESVAN DE LIBROS- De ejecutiva de una multinacional a escritora, ¿cómo decidió dar ese giro tan brusco en su vida?
 
ANA LENA RIVERA- No fue una decisión repentina: en el paso de la niñez a la adolescencia, después de ver la serie de televisión protagonizada por Jessica Fletcher y de engancharme a las novelas de Agatha Christie decidí que algún día sería escritora. Me fascinaban las historias encerradas en los libros y me apasioné por las novelas de intriga. De mayor, preferí o necesité una profesión más estable y económicamente más segura que la de escritor. El proyecto siempre siguió ahí, conmigo y, cada día que pasaba, la necesidad de dedicarle tiempo era más fuerte, pero querer y poder no es lo mismo: no siempre que quieres puedes. Yo tenía un trabajo muy exigente en cuanto a dedicación que no me permitía escribir. Lo que sí conseguí fue compatibilizarlo con formarme como escritora. Poco a poco, no tenía prisa: hice varios cursos de técnica literaria y un máster de novela en la Escuela de Escritores. Estaba convencida de que llegaría mi momento y quería estar preparada para cuando se presentase la oportunidad y esta llegó con el embarazo de mi hijo Alex: fue un embarazo de alto riesgo que me supuso reposo domiciliario desde el cuarto mes, así que vi la ocasión que había estado esperando: empecé a escribir, la literatura me enganchó y ya no pude parar. Fue un momento en el que todo cuadró, las circunstancias familiares, personales y profesionales, porque como dice Men Marías, amiga y escritora, “las cosas pasan en su momento, no en el nuestro”.
 
DESVAN DE LIBROS- Además de cómo homenaje a su tierra, ¿por qué decidió ambientar la novela en Oviedo?
 
ANA LENA RIVERA- En aquel momento, estaba experimentando un gran cambio en mi vida, era como un salto al vacío, abandonar una profesión que me había traído muchos éxitos, empezar de cero en un campo totalmente distinto y ser madre. Creo que necesitaba volver a engancharme con mis raíces para dar ese gran salto. Hace muchos años que no vivo en la tierra en la que nací y fue un lujo reencontrarme con ella. Escribir Lo que callan los muertos supuso una vuelta a mis orígenes: pasear virtualmente por las calles de la ciudad (no pude viajar para la fase de documentación porque estaba en reposo), recordar los lugares que me gustaban, la gastronomía… fue una experiencia entrañable que resultó un inicio ilusionante para mi carrera literaria.
 
Por otro lado, Oviedo es el marco perfecto para la historia que cuenta Lo que callan los muertos. En una ciudad más grande el modelo de investigación no es posible, y en una más pequeña, no sería tan viable que el fraude que hila la trama de la novela pasara desapercibido. La historia podría haber ocurrido en Coruña, Santiago, Bilbao, Santander, Donostia…, pero el resultado habría sido diferente, porque Oviedo no es sólo la localización, es un protagonista más de la historia, que, por cierto, se conecta en varias ocasiones con Valladolid, en el presente y en el pasado. Valladolid es fundamental en la resolución de la novela.
 
DESVAN DE LIBROS- ¿Nos encontramos ante el comienzo de una saga protagonizada por Gracia San Sebastián o piensa dar un giro radical en su próximo libro?
 
ANA LENA RIVERA- Continúa. El siguiente caso nada tiene que ver con el primero, seguimos en intriga claro está, con una historia diferente de tintes más oscuros, más policíaca, pero Gracia y su entorno continúan y su vida personal sigue su curso. Eso sí, cada historia se puede leer de forma independiente porque cada trama es autoconclusiva.
 
DESVAN DE LIBROS- Al igual que usted, la protagonista, Gracia San Sebastián, también ha dado un giro radical a su vida laboral, ¿hasta qué punto ha volcado en ella su propia experiencia?
 
ANA LENA RIVERA- Seguro que en alguna parte, es inevitable. En ella, en el resto de los personajes y en la propia historia. Una novela es una gran mentira, pero está hecha de pequeños pedacitos de verdad. Los escritores hilamos vivencias, recuerdos, historias que nos han contado, que hemos leído, soñado o visto en televisión. Con todo eso hacemos un batiburrillo y sale una historia que nada tiene de cierta, pero que tiene una conexión con la realidad que hace creíble que pudiera haber ocurrido y eso es lo que produce la magia de la literatura.
 
Gracia y el resto de los personajes estables de la serie tienen una personalidad propia que crece con las novelas.
 
Uno, como lector, piensa que el escritor controla todo lo que pasa cuando escribe una historia, pero ¡que va!, uno crea sus personajes y les hace pasar por una serie de vivencias que les van marcando. Poco a poco se independizan del autor y toman decisiones propias. No puedes hacerles vivir situaciones que marcarían a cualquiera y luego hacerles volver a la casilla de salida porque si lo haces se convierte en un estereotipo que no se comporta como una personal real.
 
Por ejemplo, Gracia ha sufrido uno de los mayores golpes que nos puede dar la vida, ha perdido a su niño de tres años. Eso la va a marcar para siempre, no podemos llegar a la tercera entrega de la serie y hacer como que no ocurrió.
Inauguramos nuestra sección de entrevistas con Ana Lena Rivera, autora de Lo que callan los muertos, flamante ganadora del XXIX premio Torrente Ballester.
 
DESVAN DE LIBROS- De ejecutiva de una multinacional a escritora, ¿cómo decidió dar ese giro tan brusco en su vida?
 
ANA LENA RIVERA- No fue una decisión repentina: en el paso de la niñez a la adolescencia, después de ver la serie de televisión protagonizada por Jessica Fletcher y de engancharme a las novelas de Agatha Christie decidí que algún día sería escritora. Me fascinaban las historias encerradas en los libros y me apasioné por las novelas de intriga. De mayor, preferí o necesité una profesión más estable y económicamente más segura que la de escritor. El proyecto siempre siguió ahí, conmigo y, cada día que pasaba, la necesidad de dedicarle tiempo era más fuerte, pero querer y poder no es lo mismo: no siempre que quieres puedes. Yo tenía un trabajo muy exigente en cuanto a dedicación que no me permitía escribir. Lo que sí conseguí fue compatibilizarlo con formarme como escritora. Poco a poco, no tenía prisa: hice varios cursos de técnica literaria y un máster de novela en la Escuela de Escritores. Estaba convencida de que llegaría mi momento y quería estar preparada para cuando se presentase la oportunidad y esta llegó con el embarazo de mi hijo Alex: fue un embarazo de alto riesgo que me supuso reposo domiciliario desde el cuarto mes, así que vi la ocasión que había estado esperando: empecé a escribir, la literatura me enganchó y ya no pude parar. Fue un momento en el que todo cuadró, las circunstancias familiares, personales y profesionales, porque como dice Men Marías, amiga y escritora, “las cosas pasan en su momento, no en el nuestro”.
 
DESVAN DE LIBROS- Además de cómo homenaje a su tierra, ¿por qué decidió ambientar la novela en Oviedo?
 
ANA LENA RIVERA- En aquel momento, estaba experimentando un gran cambio en mi vida, era como un salto al vacío, abandonar una profesión que me había traído muchos éxitos, empezar de cero en un campo totalmente distinto y ser madre. Creo que necesitaba volver a engancharme con mis raíces para dar ese gran salto. Hace muchos años que no vivo en la tierra en la que nací y fue un lujo reencontrarme con ella. Escribir Lo que callan los muertos supuso una vuelta a mis orígenes: pasear virtualmente por las calles de la ciudad (no pude viajar para la fase de documentación porque estaba en reposo), recordar los lugares que me gustaban, la gastronomía… fue una experiencia entrañable que resultó un inicio ilusionante para mi carrera literaria.
 
Por otro lado, Oviedo es el marco perfecto para la historia que cuenta Lo que callan los muertos. En una ciudad más grande el modelo de investigación no es posible, y en una más pequeña, no sería tan viable que el fraude que hila la trama de la novela pasara desapercibido. La historia podría haber ocurrido en Coruña, Santiago, Bilbao, Santander, Donostia…, pero el resultado habría sido diferente, porque Oviedo no es sólo la localización, es un protagonista más de la historia, que, por cierto, se conecta en varias ocasiones con Valladolid, en el presente y en el pasado. Valladolid es fundamental en la resolución de la novela.
 
DESVAN DE LIBROS- ¿Nos encontramos ante el comienzo de una saga protagonizada por Gracia San Sebastián o piensa dar un giro radical en su próximo libro?
 
ANA LENA RIVERA- Continúa. El siguiente caso nada tiene que ver con el primero, seguimos en intriga claro está, con una historia diferente de tintes más oscuros, más policíaca, pero Gracia y su entorno continúan y su vida personal sigue su curso. Eso sí, cada historia se puede leer de forma independiente porque cada trama es autoconclusiva.
 
DESVAN DE LIBROS- Al igual que usted, la protagonista, Gracia San Sebastián, también ha dado un giro radical a su vida laboral, ¿hasta qué punto ha volcado en ella su propia experiencia?
 
ANA LENA RIVERA- Seguro que en alguna parte, es inevitable. En ella, en el resto de los personajes y en la propia historia. Una novela es una gran mentira, pero está hecha de pequeños pedacitos de verdad. Los escritores hilamos vivencias, recuerdos, historias que nos han contado, que hemos leído, soñado o visto en televisión. Con todo eso hacemos un batiburrillo y sale una historia que nada tiene de cierta, pero que tiene una conexión con la realidad que hace creíble que pudiera haber ocurrido y eso es lo que produce la magia de la literatura.
 
Gracia y el resto de los personajes estables de la serie tienen una personalidad propia que crece con las novelas.
 
Uno, como lector, piensa que el escritor controla todo lo que pasa cuando escribe una historia, pero ¡que va!, uno crea sus personajes y les hace pasar por una serie de vivencias que les van marcando. Poco a poco se independizan del autor y toman decisiones propias. No puedes hacerles vivir situaciones que marcarían a cualquiera y luego hacerles volver a la casilla de salida porque si lo haces se convierte en un estereotipo que no se comporta como una personal real.
 
Por ejemplo, Gracia ha sufrido uno de los mayores golpes que nos puede dar la vida, ha perdido a su niño de tres años. Eso la va a marcar para siempre, no podemos llegar a la tercera entrega de la serie y hacer como que no ocurrió.
 
 
DESVAN DE LIBROS- El haber ganado con su primera obra un premio como el Torrente Ballester, ¿supone una presión añadida para su siguiente novela?
 
ANA LENA RIVERA- La verdad es que no lo había pensado, quizás después de hacer esta entrevista sí que me entre el agobio… (es broma). Al contrario, es un estímulo. Intento mejorar cada día, hoy sé muchas cosas que no sabía cuando empecé Lo que callan los muertos y confío mucho en la siguiente entrega, que ya está lista. A los beta-readers les gusta incluso más, así que espero que Gracia siga conquistando lectores y que cada nueva historia que les entregue les enganche más que la anterior.
 
DESVAN DE LIBROS- Al final del libro, en los agradecimientos, hace mención a José María Guelbenzu como su mentor literario, ¿qué nos puede contar al respecto?
 
ANA LENA RIVERA- José María es uno de mis escritores de referencia. Hace muchos años me enganché a su serie policíaca protagonizada por la juez de instrucción Mariana de Marco y eso me llevó a otros de sus libros. Cuando me enteré que mentorizaba a algunos escritores que le gustaban, lo busqué, lo intenté, y me aceptó. Para mí es fascinante que él me lea, opine, enseñe, corrija… Es como vivir un sueño. Como para un niño al que le apasiona el fútbol que un día llegue su jugador favorito, la gran estrella con la que sueña, de la que tiene camisetas, cromos… y se ponga a entrenar con él y a enseñarle sus trucos. Todavía hay días que no me lo creo. Me maravilla charlar con él. 
 
DESVAN DE LIBROS- Cuéntenos algo de su inspiración como escritora, ¿Cuál es su rutina o proceso de creación?
 
ANA LENA RIVERA- Necesito tiempo y silencio. Varias horas de tranquilidad, sin ruidos ni interrupciones. Sé hacia donde voy pero no sé que voy a escribir ni que va a pasar en la novela, es un proceso muy divertido porque escribo con la emoción del lector que no sabe que va a ocurrir en la siguiente escena. No tengo síndrome de folio en blanco, yo escribo todos los días, pero no de todos salen buenas ideas. Hay días que escribo mucho y luego no uso nada de todo ello en la versión final. En cambio, hay otros días en los que la historia empieza a cuadrar y, en ese momento, no puede haber distracciones, por eso siempre busco la soledad para escribir.
 
Como no planifico, dedico semanas a la corrección, le doy vueltas y vueltas y me cuesta mucho entregarlas. Siempre pienso que si le doy una vuelta más, encontraré algo que mejorar, pero soy consciente de que llega un momento que, aunque siguiera un año más, la diferencia no sería apreciable.
 
DESVAN DE LIBROS- Y para terminar, algo sobre sus gustos personales, ¿Cuáles son su libro y su autor favoritos?
 
ANA LENA RIVERA- Muchos. Empecé con Agatha Christie. En mi casa estaba la colección entera. Aún los tengo todos, en un estado lamentable de la cantidad de veces que los releí. Creo que de ella no podría elegir sólo uno. Luego vinieron otros clásicos de intriga. Simenon con el comisario Maigret, Stanley Gardner con Perry Mason,… Más adelante llegué a Donna León con su Brunetti en Venecia y me enganché, sigo enganchada hasta hoy. La sucesora en el título de La Gran Dama del Crimen. Ahora estoy cogiendo el gusto a Fred Vargas.
 
Soy lectora habitual de autores españoles, conocidos y no tanto, que han apostado por este género policíaco más que negro: además de José María Guelbenzu, María Oruña, Berna González Harbour o Alicia Giménez Bartlett. Algunos autopublicados que me encantan: Roberto Martínez Guzmán. Nuevos descubrimientos como Santiago Díaz Cortés o Inés Plana.
 
Lo curioso es que los libros que sigo releyendo no son de intriga: de adolescente leí un millón de veces No sólo de caviar vive el hombre de Johannes M. Simmel. Años más tarde, Nada se opone a la noche de Dolphine de Vigan.
 
Hace mucho que no releo, ahora por mi trabajo, se me acumulan los libros nuevos, la última vez hace unos años: leí dos veces seguidas La cocinera de Himmler de Franzt Olivier Giesbert. Me gustó tanto que, cuando llegué a la última página, volví a empezar.
 
Y esto fue todo. Expresarle nuestro agradecimiento a Ana Lena Rivera por su amabilidad y su disposición hacia Desván de Libros, y desearle toda clase de éxitos en su incipiente carrera literaria.

 

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El lejano país de los estanques - Lorenzo Silva

La muerte de una misteriosa extranjera en una tranquila urbanización de Mallorca es el primer caso de la pareja de investigadores Bevilacqua y Chamorro. En mitad de un tórrido agosto mesetario, el sargento Bevilacqua, que pese a la sonoridad exótica de su nombre lo es de la Guardia Civil, recibe la orden de investigar la muerte de una extranjera cuyo cadáver ha aparecido en una urbanización mallorquina. Su compañera será la inexperta agente Chamorro, y con ella deberá sumergirse de incógnito en un ambiente de clubes nocturnos, playas nudistas, trapicheos dudosos y promiscuidades diversas. Poco a poco, el sargento y su ayudante desvelarán los misterios que rodean el asesinato de la irresistible y remota Eva, descubriendo el oscuro mundo que se oculta bajo la dulce disidia del paisaje estival. A partir de una sabia mezcla de ingredientes policíacos, relaciones humanas y pinceladas de humor bien dosificadas, Lorenzo Silva construye una novela refrescante y llena de hallazgos.

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Reseña La sombra del viento - Carlos Ruíz Zafón

TITULO: La sombra del viento

AUTOR: Carlos Ruíz Zafón

Editorial: Planeta

AÑO EDICION: 2001

Nº PAGINAS: 576

 

SINOPSIS

Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja. El cementerio de los libros olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambiará el rumbo de su vida y le arrastra a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La sombra del viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del modernismo a las tinieblas de la posguerra.

 

OPINION

Cuando leí por primera vez esta obra, allá por el año dos mil cuatro, pensé sin duda que se trataba del mejor libro que había leído nunca. Hasta entonces mis lecturas habían estado más o menos encuadradas en cuatro categorías: libros que me habían gustado bastante, libros (la gran mayoría) que no estaban mal pero sin más, libros que no me habían gustado, y tres o cuatro libros que catalogaba como deleznables. No diré que títulos incluyo en esta última categoría porque se me podría tachar de hereje. Tuve que crear una categoría especial para este libro, pues La sombra del viento los superó a todos ellos, incluso a los de mis autores favoritos hasta entonces. Se trataba simple y llanamente del libro que a mí me hubiera gustado escribir. Una historia que te engancha desde el primer pasaje, en cuanto se menciona a ese entrañable cementerio de los libros olvidados. Una historia con las dosis justas de intriga, de aventura, de romanticismo, de todos y cada uno de los ingredientes que pueden hacer que un lector se enganche a un libro hasta el punto de sentir el deseo de devorar sus páginas. Pero por si esto fuera poco, el estilo narrativo y su prosa me parecieron extraordinarios, plagadas de calidad y con bellas metáforas que adornan prácticamente cada página, lo que lo convierte por momentos en pura prosa poética, sin que por ello pierda ni un ápice de agilidad e interés en su lectura.

Hasta ahora nunca había releído un libro, siempre había pensado, supongo que de manera bucólica, que era algo que reservaba para cuando estuviera jubilado, dispusiera de todo mi tiempo, y fuera el momento de hacer un repaso a mi vida literaria como lector. Sin embargo no hace mucho sentí la necesidad de releer la sombra del viento, y así lo hice.

Lo releí con el temor de que se me pudiera caer el mito, de que, como ocurre muchas veces cuando tenemos algo mitificado y lo redescubrimos por segunda vez, pensemos que no era para tanto y el desencanto se apodere de nosotros. Afortunadamente no ha sido así, desde luego no me ha acompañado en esta segunda lectura la sorpresa del descubrimiento de lo nuevo, pero sí me ha servido para reiterarme en lo que ya sentí cuando lo descubrí hace tantos años, que se trata del mejor libro que haya leído nunca. Simplemente el libro que a mí me hubiera gustado escribir. 

TITULO: La sombra del viento
 
AUTOR: Carlos Ruíz Zafón
 
Editorial: Planeta
 
AÑO EDICION: 2001
 
Nº PAGINAS: 576
 
SINOPSIS
Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja. El cementerio de los libros olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambiará el rumbo de su vida y le arrastra a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La sombra del viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del modernismo a las tinieblas de la posguerra.
 
OPINION
Cuando leí por primera vez esta obra, allá por el año dos mil cuatro, pensé sin duda que se trataba del mejor libro que había leído nunca. Hasta entonces mis lecturas habían estado más o menos encuadradas en cuatro categorías: libros que me habían gustado bastante, libros (la gran mayoría) que no estaban mal pero sin más, libros que no me habían gustado, y tres o cuatro libros que catalogaba como deleznables. No diré que títulos incluyo en esta última categoría porque se me podría tachar de hereje. Tuve que crear una categoría especial para este libro, pues La sombra del viento los superó a todos ellos, incluso a los de mis autores favoritos hasta entonces. Se trataba simple y llanamente del libro que a mí me hubiera gustado escribir. Una historia que te engancha desde el primer pasaje, en cuanto se menciona a ese entrañable cementerio de los libros olvidados. Una historia con las dosis justas de intriga, de aventura, de romanticismo, de todos y cada uno de los ingredientes que pueden hacer que un lector se enganche a un libro hasta el punto de sentir el deseo de devorar sus páginas. Pero por si esto fuera poco, el estilo narrativo y su prosa me parecieron extraordinarios, plagadas de calidad y con bellas metáforas que adornan prácticamente cada página, lo que lo convierte por momentos en pura prosa poética, sin que por ello pierda ni un ápice de agilidad e interés en su lectura.
Hasta ahora nunca había releído un libro, siempre había pensado, supongo que de manera bucólica, que era algo que reservaba para cuando estuviera jubilado, dispusiera de todo mi tiempo, y fuera el momento de hacer un repaso a mi vida literaria como lector. Sin embargo no hace mucho sentí la necesidad de releer la sombra del viento, y así lo hice.
 
Lo releí con el temor de que se me pudiera caer el mito, de que, como ocurre muchas veces cuando tenemos algo mitificado y lo redescubrimos por segunda vez, pensemos que no era para tanto y el desencanto se apodere de nosotros. Afortunadamente no ha sido así, desde luego no me ha acompañado en esta segunda lectura la sorpresa del descubrimiento de lo nuevo, pero sí me ha servido para reiterarme en lo que ya sentí cuando lo descubrí hace tantos años, que se trata del mejor libro que haya leído nunca. Simplemente el libro que a mí me hubiera gustado escribir. 
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Reseña El último barco - Domingo Villar

TITULO: El último barco

AUTOR: Domingo Villar

EDITORIAL: Siruela

AÑO EDICION: 2019

Nº PAGINAS: 712

 

SINOPSIS

UN NUEVO CASO PARA EL INSPECTOR LEO CALDAS. La hija del doctor Andrade vive en una casa pintada de azul, en un lugar donde las playas de olas mansas contrastan con el bullicio de la otra orilla. Allí las mariscadoras rastrillan la arena, los marineros lanzan sus aparejos al agua y quienes van a trabajar a la ciudad esperan en el muelle la llegada del barco que cruza cada media hora la ría de Vigo. Una mañana de otoño, mientras la costa gallega se recupera de los estragos de un temporal, el inspector Caldas recibe la visita de un hombre alarmado por la ausencia de su hija, que no se presentó a una comida familiar el fin de semana ni acudió el lunes a impartir su clase de cerámica en la Escuela de Artes y Oficios. Y aunque nada parezca haber alterado la casa ni la vida de Mónica Andrade, Leo Caldas pronto comprobará que, en la vida como en el mar, la más apacible de las superficies puede ocultar un fondo oscuro de devastadoras corrientes.

 

OPINION

No hay muchos libros que te hagan reír de verdad, aunque sea sólo por eso, El último barco de Domingo Villar ya es un buen libro. ¿El humor es lo primero que destaco de una novela policiaca? Algo debe fallar. Pues no, no falla nada. Después de ponerse de moda las sagas policiacas con escenarios en el norte de España, se ha saturado tanto el mercado que ya han perdido la frescura y la originalidad. Y no es que Domingo Villar se haya enganchado a dicha moda, que lo suyo ya viene de largo, pero una de las cosas que distingue su libro de tantos otros publicados en los últimos años es eso, el sentido del humor, sobre todo en la primera mitad de la obra.

Dicho esto, Villar nos sumerge en una trama envolvente, de manera suave como la niebla gallega, con un estilo de los que hace que nos sumerjamos en la historia y el tiempo pase volando entre sus páginas. Un estilo pulcro, muy literario, sin alardes pero sin nada que chirríe o parezca fuera de lugar en ningún momento.

Me gustaría señalar algo que me ha llamado la atención por su originalidad, que no sé si emplea en sus obras anteriores porque reconozco que es lo primero que leo de este autor, y es lo siguiente; cada capítulo comienza con la definición de una palabra que de algún modo va a ser significativa dentro del capítulo, con sus diferentes significados, igual que en un diccionario. Además de original, me parece ilustrativo para el lector, pues nos hace recordar significados tal vez olvidados por su escaso uso, y es que todo gira en torno al uso de las palabras.

Quiero hacer mención a dos personajes, que pese a ser secundarios dentro de la obra, creo que sus apariciones merecen auténticamente la pena. Uno es un mendigo de nombre Napoleón, y el otro el padre del inspector Leo Caldas, cuya aparición es fugaz, pero realmente merece la pena, de las que dejan huella. Lástima que sea un personaje tan secundario, pues sin duda su idiosincrasia hubiera enriquecido la novela.

"Al frente, la superficie del mar parecía teñida de verde oscuro aquella mañana de viernes. Un día más, el hombre de la pipa sostenía el sedal cerca de la piedra de los cormoranes en la que, se comentaba, había visto una vez una sirena. Caldas podía oír los trinos de los jilgueros en la jaula de madera, sobre la popa de la barca del zahorí."

Este párrafo es un fiel reflejo del ritmo narrativo de la obra, tranquilo, suave pero muy literario. Así hasta que se aproxima el final y el autor nos precipita hacia un desenlace vertiginoso e inesperado.

La única pega, por poner alguna, es que la novela no se despega del caso en su práctica totalidad. El autor sólo se permite dos pequeños deslices en la vida personal del protagonista, uno con su padre y otro con una antigua amiga, el resto es investigación, investigación e investigación. Se echa en falta alguna pequeña subtrama que hubiera enriquecido aún más la línea argumental de la obra.

En definitiva, se trata de una obra extensa, 712 páginas, y cuando se acaba de leerla se hace con la sensación de que ha sabido a poco, y esto creo que habla por sí mismo.

TITULO: El último barco
 
AUTOR: Domingo Villar
 
EDITORIAL: Siruela
 
AÑO EDICION: 2019
 
Nº PAGINAS: 712
 
SINOPSIS
UN NUEVO CASO PARA EL INSPECTOR LEO CALDAS. La hija del doctor Andrade vive en una casa pintada de azul, en un lugar donde las playas de olas mansas contrastan con el bullicio de la otra orilla. Allí las mariscadoras rastrillan la arena, los marineros lanzan sus aparejos al agua y quienes van a trabajar a la ciudad esperan en el muelle la llegada del barco que cruza cada media hora la ría de Vigo. Una mañana de otoño, mientras la costa gallega se recupera de los estragos de un temporal, el inspector Caldas recibe la visita de un hombre alarmado por la ausencia de su hija, que no se presentó a una comida familiar el fin de semana ni acudió el lunes a impartir su clase de cerámica en la Escuela de Artes y Oficios. Y aunque nada parezca haber alterado la casa ni la vida de Mónica Andrade, Leo Caldas pronto comprobará que, en la vida como en el mar, la más apacible de las superficies puede ocultar un fondo oscuro de devastadoras corrientes.
 
OPINION
No hay muchos libros que te hagan reír de verdad, aunque sea sólo por eso, El último barco de Domingo Villar ya es un buen libro. ¿El humor es lo primero que destaco de una novela policiaca? Algo debe fallar. Pues no, no falla nada. Después de ponerse de moda las sagas policiacas con escenarios en el norte de España, se ha saturado tanto el mercado que ya han perdido la frescura y la originalidad. Y no es que Domingo Villar se haya enganchado a dicha moda, que lo suyo ya viene de largo, pero una de las cosas que distingue su libro de tantos otros publicados en los últimos años es eso, el sentido del humor, sobre todo en la primera mitad de la obra.
 
Dicho esto, Villar nos sumerge en una trama envolvente, de manera suave como la niebla gallega, con un estilo de los que hace que nos sumerjamos en la historia y el tiempo pase volando entre sus páginas. Un estilo pulcro, muy literario, sin alardes pero sin nada que chirríe o parezca fuera de lugar en ningún momento.
 
Me gustaría señalar algo que me ha llamado la atención por su originalidad, que no sé si emplea en sus obras anteriores porque reconozco que es lo primero que leo de este autor, y es lo siguiente; cada capítulo comienza con la definición de una palabra que de algún modo va a ser significativa dentro del capítulo, con sus diferentes significados, igual que en un diccionario. Además de original, me parece ilustrativo para el lector, pues nos hace recordar significados tal vez olvidados por su escaso uso, y es que todo gira en torno al uso de las palabras.
 
Quiero hacer mención a dos personajes, que pese a ser secundarios dentro de la obra, creo que sus apariciones merecen auténticamente la pena. Uno es un mendigo de nombre Napoleón, y el otro el padre del inspector Leo Caldas, cuya aparición es fugaz, pero realmente merece la pena, de las que dejan huella. Lástima que sea un personaje tan secundario, pues sin duda su idiosincrasia hubiera enriquecido la novela.
 
"Al frente, la superficie del mar parecía teñida de verde oscuro aquella mañana de viernes. Un día más, el hombre de la pipa sostenía el sedal cerca de la piedra de los cormoranes en la que, se comentaba, había visto una vez una sirena. Caldas podía oír los trinos de los jilgueros en la jaula de madera, sobre la popa de la barca del zahorí."
 
Este párrafo es un fiel reflejo del ritmo narrativo de la obra, tranquilo, suave pero muy literario. Así hasta que se aproxima el final y el autor nos precipita hacia un desenlace vertiginoso e inesperado.
 
La única pega, por poner alguna, es que la novela no se despega del caso en su práctica totalidad. El autor sólo se permite dos pequeños deslices en la vida personal del protagonista, uno con su padre y otro con una antigua amiga, el resto es investigación, investigación e investigación. Se echa en falta alguna pequeña subtrama que hubiera enriquecido aún más la línea argumental de la obra.
 
En definitiva, se trata de una obra extensa, 712 páginas, y cuando se acaba de leerla se hace con la sensación de que ha sabido a poco, y esto creo que habla por sí mismo.
 
Júcar Gobel
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Reseña La última noche en Tremore beach - Mikel Santiago

TITULO: La última noche en Tremore beach

AUTOR: Mikel Santiago

EDITORIAL: Ediciones B

AÑO DE EDICION: 2015

Nº PAGINAS: 416

 

SINOPSIS

Un compositor que ha perdido la inspiración. Una casa aislada en una playa irlandesa. Una noche de tormenta que puede cambiarlo todo. Peter Harper es un prestigioso compositor de bandas sonoras que, tras un traumático divorcio, se refugia en un rincón perdido de la costa de Irlanda para recuperar la inspiración. La casa de Tremore Beach, aislada en una enorme y solitaria playa, parece el lugar indicado para lograrlo. Todo parece perfecto... hasta que llega la noche de la gran tormenta.

 

OPINION

Mikel Santiago se nos presenta con su ópera prima, en lo que pretende ser una historia de terror, o al menos así lo parecía en principio. De entrada, la escena que nos empieza a conformar tiene bastantes tintes costumbristas. El típico artista, en este caso pianista, que tras una experiencia traumática en su vida, un divorcio, en plena crisis personal y artística, decide recluirse en un pueblo perdido de la costa irlandesa, para recuperar su propio yo y la inspiración que parece haberle abandonado, y en este momento, salvando las distancias por supuesto, me viene a la mente mi primera novela, El coleccionista de soledades.

La escena en principio suena atractiva, intimista, de las que pueden dejar posos de buena literatura adornando una buena historia.

Dos peros sin embargo a este comienzo; por un lado la forma de situarnos en ese escenario suena demasiado yanqui, por momentos, más que transcurrir en un pueblo irlandés, parecería que podríamos estar sin ningún problema en la costa de Maine, creo que la influencia de Stephen King se pone claramente de manifiesto.

Por otro lado, en la construcción de los diálogos, utiliza por momentos, un lenguaje demasiado de la calle, un tanto "vulgar". Imagino que con esto pretende dotar a sus personajes de modernidad y realismo, y a sus diálogos de frescura, y no es que me parezca mal, es posible que para que una obra y unos personajes resulten creíbles, deban expresarse tal como lo haría cualquiera a pie de calle, y no como si estuvieran declamando encima de un escenario alguna obra de Shakespeare, pero mi miedo es que ese intento de convertir esos diálogos en algo normal y cotidiano, acaben deteriorando en exceso la calidad narrativa, y por tanto literaria, de la obra. ¿Dónde estaría el equilibrio perfecto? Quiero decir con esto, que para escuchar algunas expresiones basta con salir a la calle y las escuchamos a diario, pero cuando abro un libro espero algo más, algo que dignifique el noble arte de escribir.

El ritmo narrativo con el que comienza la obra es ágil, fluido, y consigue envolvernos en la atmósfera que prácticamente desde el principio empieza a respirar la trama y que acertadamente el autor ha sabido recrear, al menos en su inicio.

Conforme se empieza a avanzar en la narración y empiezan a ocurrir "cosas", el interés aumenta y el lector empieza a verse atrapado en la tela de araña que el autor va tejiendo a su alrededor, aunque nuevamente vuelve a sobrar por ahí alguna recreación escatológica que, al menos en mi opinión, se podría haber ahorrado.

Llega un momento sin embargo, en que la historia abandona un poco ese aire de misterio-terror y empieza a acercarse más a una novela negra o un thriller al más típico estilo norteamericano. El autor logra mantener la ambientación pero el desenlace encajaría perfectamente en estos últimos géneros, por lo que al menos a mí personalmente (luego cada uno tiene sus gustos literarios) me ha terminado dejando un sabor bastante agridulce. En definitiva, creo que se trata de una lectura bastante aceptable, pero que no ha terminado respondiendo al cien por cien a las expectativas que me había hecho en torno a ella.

TITULO: La última noche en Tremore beach
 
AUTOR: Mikel Santiago
 
EDITORIAL: Ediciones B
 
AÑO DE EDICION: 2015
 
Nº PAGINAS: 416
 
SINOPSIS
Un compositor que ha perdido la inspiración. Una casa aislada en una playa irlandesa. Una noche de tormenta que puede cambiarlo todo. Peter Harper es un prestigioso compositor de bandas sonoras que, tras un traumático divorcio, se refugia en un rincón perdido de la costa de Irlanda para recuperar la inspiración. La casa de Tremore Beach, aislada en una enorme y solitaria playa, parece el lugar indicado para lograrlo. Todo parece perfecto... hasta que llega la noche de la gran tormenta.
 
OPINION
Mikel Santiago se nos presenta con su ópera prima, en lo que pretende ser una historia de terror, o al menos así lo parecía en principio. De entrada, la escena que nos empieza a conformar tiene bastantes tintes costumbristas. El típico artista, en este caso pianista, que tras una experiencia traumática en su vida, un divorcio, en plena crisis personal y artística, decide recluirse en un pueblo perdido de la costa irlandesa, para recuperar su propio yo y la inspiración que parece haberle abandonado, y en este momento, salvando las distancias por supuesto, me viene a la mente mi primera novela, El coleccionista de soledades.
 
La escena en principio suena atractiva, intimista, de las que pueden dejar posos de buena literatura adornando una buena historia.
 
Dos peros sin embargo a este comienzo; por un lado la forma de situarnos en ese escenario suena demasiado yanqui, por momentos, más que transcurrir en un pueblo irlandés, parecería que podríamos estar sin ningún problema en la costa de Maine, creo que la influencia de Stephen King se pone claramente de manifiesto.
 
Por otro lado, en la construcción de los diálogos, utiliza por momentos, un lenguaje demasiado de la calle, un tanto "vulgar". Imagino que con esto pretende dotar a sus personajes de modernidad y realismo, y a sus diálogos de frescura, y no es que me parezca mal, es posible que para que una obra y unos personajes resulten creíbles, deban expresarse tal como lo haría cualquiera a pie de calle, y no como si estuvieran declamando encima de un escenario alguna obra de Shakespeare, pero mi miedo es que ese intento de convertir esos diálogos en algo normal y cotidiano, acaben deteriorando en exceso la calidad narrativa, y por tanto literaria, de la obra. ¿Dónde estaría el equilibrio perfecto? Quiero decir con esto, que para escuchar algunas expresiones basta con salir a la calle y las escuchamos a diario, pero cuando abro un libro espero algo más, algo que dignifique el noble arte de escribir.
 
El ritmo narrativo con el que comienza la obra es ágil, fluido, y consigue envolvernos en la atmósfera que prácticamente desde el principio empieza a respirar la trama y que acertadamente el autor ha sabido recrear, al menos en su inicio.
 
Conforme se empieza a avanzar en la narración y empiezan a ocurrir "cosas", el interés aumenta y el lector empieza a verse atrapado en la tela de araña que el autor va tejiendo a su alrededor, aunque nuevamente vuelve a sobrar por ahí alguna recreación escatológica que, al menos en mi opinión, se podría haber ahorrado.
 
Llega un momento sin embargo, en que la historia abandona un poco ese aire de misterio-terror y empieza a acercarse más a una novela negra o un thriller al más típico estilo norteamericano. El autor logra mantener la ambientación pero el desenlace encajaría perfectamente en estos últimos géneros, por lo que al menos a mí personalmente (luego cada uno tiene sus gustos literarios) me ha terminado dejando un sabor bastante agridulce. En definitiva, creo que se trata de una lectura bastante aceptable, pero que no ha terminado respondiendo al cien por cien a las expectativas que me había hecho en torno a ella.
 
Júcar Gobel
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Reseña Melocotones helados - Espido Freire

TITULO: Melocotones helados

AUTOR: Espido Freire

EDITORIAL: Planeta

AÑO EDICION: 1999

Nº PAGINAS: 336

 

SINOPSIS

Elsa, una joven pintora, se ha visto obligada a abandonar su casa ante unas amenazas de muerte de las que desconoce la razón, y marcha a otra ciudad a vivir con su abuelo. En esa suerte de exilio que nadie desea tomar en serio, Elsa se adentra en las intrincadas relaciones humanas, que había descuidado para dedicarse a la pintura, y se mueve entre la propia historia de su familia y, sobre todo, la de una prima con la que comparte nombre y apellidos. De ese modo se enfrenta a su fragilidad, a los errores, a la mezcla de identidades, a vivir una vida equivocada sin saberlo. ¿Es posible que incluso al morir se produzcan confusiones?

 

OPINION

En general los premios Planeta suelen darme algo de grima. No digo que no haya leído alguno que me haya podido parecer una buena lectura (déjame pensar...), pero los que he leído, me han defraudado en su gran mayoría.

Casi por casualidad, me topé el otro día con la entrevista que Juan Bolea le hacía a Espido Freire en el programa La noche negra, del canal autonómico aragonés, autora de la que tengo que confesar con algo de sonrojo que hasta ahora no había leído nada. Espido dijo algo con lo que estoy absolutamente de acuerdo, hablando de la ramplonería y la falta de calidad y profundidad literaria que suele imperar hoy en día entre la multitud de libros publicados cada año (ya cualquiera se cree escritor). Así que me dije, si esta chica es coherente a la hora de escribir con lo que ha dicho, igual su obra escapa a esa ramplonería generalizada y puede que merezca la pena.

Dicho y hecho, me dispuse a descubrirla como autora, ¿y qué mejor forma de hacerlo que con la obra con la que consiguió el Planeta hace ya veinte años? Tal vez ese haya sido mi error, y le hubiera hecho más justicia a la autora leyendo alguna de sus últimas obras, en lugar de buscar una de las primeras.

El caso es que así fue como empecé a leer Melocotones helados. Y bueno, no puedo decir que sea un mal libro, eso probablemente sería injusto, pero como suele suceder con la inmensa mayoría de los premios Planeta, al menos en mi opinión no responde a las expectativas. Leyéndola, creo que salta a la vista que se trata de una de las primeras obras de la autora, y aunque se vislumbra en sus páginas un intento de hacer algo profundo e interesante con su narrativa, lo cual en una autora tan joven en aquel momento ya es loable, creo que se queda en eso, en el intento, y que a la obra le faltan la fuerza y el ritmo necesarios para atrapar al lector, aparte de que el estilo literario es correcto pero sin más. Al menos yo, he acabado el libro con una sensación de pudo ser pero no fue.

No pretendo con ello juzgar a la autora, que veinte años después tiene una extensa trayectoria y un nombre importante en el panorama literario español, por lo que sin haber leído nada más de ella, sería absurdo y pretencioso por mi parte aseverar nada parecido. Tal vez sería un ejercicio interesante leer alguna de sus obras más recientes, contraponer ambas y comprobar lo que el paso de esos veinte años ha hecho madurar en el estilo de esta autora, no en vano la experiencia es un grado, y como dijo Machado, se hace camino al andar. Pero en lo que se refiere al libro que aquí nos trata, que al fin y al cabo es de lo que estamos hablando, lo siento pero no.

TITULO: Melocotones helados
 
AUTOR: Espido Freire
 
EDITORIAL: Planeta
 
AÑO EDICION: 1999
 
Nº PAGINAS: 336
 
SINOPSIS
Elsa, una joven pintora, se ha visto obligada a abandonar su casa ante unas amenazas de muerte de las que desconoce la razón, y marcha a otra ciudad a vivir con su abuelo. En esa suerte de exilio que nadie desea tomar en serio, Elsa se adentra en las intrincadas relaciones humanas, que había descuidado para dedicarse a la pintura, y se mueve entre la propia historia de su familia y, sobre todo, la de una prima con la que comparte nombre y apellidos. De ese modo se enfrenta a su fragilidad, a los errores, a la mezcla de identidades, a vivir una vida equivocada sin saberlo. ¿Es posible que incluso al morir se produzcan confusiones?
 
OPINION
En general los premios Planeta suelen darme algo de grima. No digo que no haya leído alguno que me haya podido parecer una buena lectura (déjame pensar...), pero los que he leído, me han defraudado en su gran mayoría.
 
Casi por casualidad, me topé el otro día con la entrevista que Juan Bolea le hacía a Espido Freire en el programa La noche negra, del canal autonómico aragonés, autora de la que tengo que confesar con algo de sonrojo que hasta ahora no había leído nada. Espido dijo algo con lo que estoy absolutamente de acuerdo, hablando de la ramplonería y la falta de calidad y profundidad literaria que suele imperar hoy en día entre la multitud de libros publicados cada año (ya cualquiera se cree escritor). Así que me dije, si esta chica es coherente a la hora de escribir con lo que ha dicho, igual su obra escapa a esa ramplonería generalizada y puede que merezca la pena.
 
Dicho y hecho, me dispuse a descubrirla como autora, ¿y qué mejor forma de hacerlo que con la obra con la que consiguió el Planeta hace ya veinte años? Tal vez ese haya sido mi error, y le hubiera hecho más justicia a la autora leyendo alguna de sus últimas obras, en lugar de buscar una de las primeras.
 
El caso es que así fue como empecé a leer Melocotones helados. Y bueno, no puedo decir que sea un mal libro, eso probablemente sería injusto, pero como suele suceder con la inmensa mayoría de los premios Planeta, al menos en mi opinión no responde a las expectativas. Leyéndola, creo que salta a la vista que se trata de una de las primeras obras de la autora, y aunque se vislumbra en sus páginas un intento de hacer algo profundo e interesante con su narrativa, lo cual en una autora tan joven en aquel momento ya es loable, creo que se queda en eso, en el intento, y que a la obra le faltan la fuerza y el ritmo necesarios para atrapar al lector, aparte de que el estilo literario es correcto pero sin más. Al menos yo, he acabado el libro con una sensación de pudo ser pero no fue.
 
No pretendo con ello juzgar a la autora, que veinte años después tiene una extensa trayectoria y un nombre importante en el panorama literario español, por lo que sin haber leído nada más de ella, sería absurdo y pretencioso por mi parte aseverar nada parecido. Tal vez sería un ejercicio interesante leer alguna de sus obras más recientes, contraponer ambas y comprobar lo que el paso de esos veinte años ha hecho madurar en el estilo de esta autora, no en vano la experiencia es un grado, y como dijo Machado, se hace camino al andar. Pero en lo que se refiere al libro que aquí nos trata, que al fin y al cabo es de lo que estamos hablando, lo siento pero no.
 
Júcar Gobel
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