Entrevista a Ana Lena Rivera

 

Inauguramos nuestra sección de entrevistas con Ana Lena Rivera, autora de Lo que callan los muertos, flamante ganadora del XXIX premio Torrente Ballester.
 
DESVAN DE LIBROS- De ejecutiva de una multinacional a escritora, ¿cómo decidió dar ese giro tan brusco en su vida?
 
ANA LENA RIVERA- No fue una decisión repentina: en el paso de la niñez a la adolescencia, después de ver la serie de televisión protagonizada por Jessica Fletcher y de engancharme a las novelas de Agatha Christie decidí que algún día sería escritora. Me fascinaban las historias encerradas en los libros y me apasioné por las novelas de intriga. De mayor, preferí o necesité una profesión más estable y económicamente más segura que la de escritor. El proyecto siempre siguió ahí, conmigo y, cada día que pasaba, la necesidad de dedicarle tiempo era más fuerte, pero querer y poder no es lo mismo: no siempre que quieres puedes. Yo tenía un trabajo muy exigente en cuanto a dedicación que no me permitía escribir. Lo que sí conseguí fue compatibilizarlo con formarme como escritora. Poco a poco, no tenía prisa: hice varios cursos de técnica literaria y un máster de novela en la Escuela de Escritores. Estaba convencida de que llegaría mi momento y quería estar preparada para cuando se presentase la oportunidad y esta llegó con el embarazo de mi hijo Alex: fue un embarazo de alto riesgo que me supuso reposo domiciliario desde el cuarto mes, así que vi la ocasión que había estado esperando: empecé a escribir, la literatura me enganchó y ya no pude parar. Fue un momento en el que todo cuadró, las circunstancias familiares, personales y profesionales, porque como dice Men Marías, amiga y escritora, “las cosas pasan en su momento, no en el nuestro”.
 
DESVAN DE LIBROS- Además de cómo homenaje a su tierra, ¿por qué decidió ambientar la novela en Oviedo?
 
ANA LENA RIVERA- En aquel momento, estaba experimentando un gran cambio en mi vida, era como un salto al vacío, abandonar una profesión que me había traído muchos éxitos, empezar de cero en un campo totalmente distinto y ser madre. Creo que necesitaba volver a engancharme con mis raíces para dar ese gran salto. Hace muchos años que no vivo en la tierra en la que nací y fue un lujo reencontrarme con ella. Escribir Lo que callan los muertos supuso una vuelta a mis orígenes: pasear virtualmente por las calles de la ciudad (no pude viajar para la fase de documentación porque estaba en reposo), recordar los lugares que me gustaban, la gastronomía… fue una experiencia entrañable que resultó un inicio ilusionante para mi carrera literaria.
 
Por otro lado, Oviedo es el marco perfecto para la historia que cuenta Lo que callan los muertos. En una ciudad más grande el modelo de investigación no es posible, y en una más pequeña, no sería tan viable que el fraude que hila la trama de la novela pasara desapercibido. La historia podría haber ocurrido en Coruña, Santiago, Bilbao, Santander, Donostia…, pero el resultado habría sido diferente, porque Oviedo no es sólo la localización, es un protagonista más de la historia, que, por cierto, se conecta en varias ocasiones con Valladolid, en el presente y en el pasado. Valladolid es fundamental en la resolución de la novela.
 
DESVAN DE LIBROS- ¿Nos encontramos ante el comienzo de una saga protagonizada por Gracia San Sebastián o piensa dar un giro radical en su próximo libro?
 
ANA LENA RIVERA- Continúa. El siguiente caso nada tiene que ver con el primero, seguimos en intriga claro está, con una historia diferente de tintes más oscuros, más policíaca, pero Gracia y su entorno continúan y su vida personal sigue su curso. Eso sí, cada historia se puede leer de forma independiente porque cada trama es autoconclusiva.
 
DESVAN DE LIBROS- Al igual que usted, la protagonista, Gracia San Sebastián, también ha dado un giro radical a su vida laboral, ¿hasta qué punto ha volcado en ella su propia experiencia?
 
ANA LENA RIVERA- Seguro que en alguna parte, es inevitable. En ella, en el resto de los personajes y en la propia historia. Una novela es una gran mentira, pero está hecha de pequeños pedacitos de verdad. Los escritores hilamos vivencias, recuerdos, historias que nos han contado, que hemos leído, soñado o visto en televisión. Con todo eso hacemos un batiburrillo y sale una historia que nada tiene de cierta, pero que tiene una conexión con la realidad que hace creíble que pudiera haber ocurrido y eso es lo que produce la magia de la literatura.
 
Gracia y el resto de los personajes estables de la serie tienen una personalidad propia que crece con las novelas.
 
Uno, como lector, piensa que el escritor controla todo lo que pasa cuando escribe una historia, pero ¡que va!, uno crea sus personajes y les hace pasar por una serie de vivencias que les van marcando. Poco a poco se independizan del autor y toman decisiones propias. No puedes hacerles vivir situaciones que marcarían a cualquiera y luego hacerles volver a la casilla de salida porque si lo haces se convierte en un estereotipo que no se comporta como una personal real.
 
Por ejemplo, Gracia ha sufrido uno de los mayores golpes que nos puede dar la vida, ha perdido a su niño de tres años. Eso la va a marcar para siempre, no podemos llegar a la tercera entrega de la serie y hacer como que no ocurrió.
Inauguramos nuestra sección de entrevistas con Ana Lena Rivera, autora de Lo que callan los muertos, flamante ganadora del XXIX premio Torrente Ballester.
 
DESVAN DE LIBROS- De ejecutiva de una multinacional a escritora, ¿cómo decidió dar ese giro tan brusco en su vida?
 
ANA LENA RIVERA- No fue una decisión repentina: en el paso de la niñez a la adolescencia, después de ver la serie de televisión protagonizada por Jessica Fletcher y de engancharme a las novelas de Agatha Christie decidí que algún día sería escritora. Me fascinaban las historias encerradas en los libros y me apasioné por las novelas de intriga. De mayor, preferí o necesité una profesión más estable y económicamente más segura que la de escritor. El proyecto siempre siguió ahí, conmigo y, cada día que pasaba, la necesidad de dedicarle tiempo era más fuerte, pero querer y poder no es lo mismo: no siempre que quieres puedes. Yo tenía un trabajo muy exigente en cuanto a dedicación que no me permitía escribir. Lo que sí conseguí fue compatibilizarlo con formarme como escritora. Poco a poco, no tenía prisa: hice varios cursos de técnica literaria y un máster de novela en la Escuela de Escritores. Estaba convencida de que llegaría mi momento y quería estar preparada para cuando se presentase la oportunidad y esta llegó con el embarazo de mi hijo Alex: fue un embarazo de alto riesgo que me supuso reposo domiciliario desde el cuarto mes, así que vi la ocasión que había estado esperando: empecé a escribir, la literatura me enganchó y ya no pude parar. Fue un momento en el que todo cuadró, las circunstancias familiares, personales y profesionales, porque como dice Men Marías, amiga y escritora, “las cosas pasan en su momento, no en el nuestro”.
 
DESVAN DE LIBROS- Además de cómo homenaje a su tierra, ¿por qué decidió ambientar la novela en Oviedo?
 
ANA LENA RIVERA- En aquel momento, estaba experimentando un gran cambio en mi vida, era como un salto al vacío, abandonar una profesión que me había traído muchos éxitos, empezar de cero en un campo totalmente distinto y ser madre. Creo que necesitaba volver a engancharme con mis raíces para dar ese gran salto. Hace muchos años que no vivo en la tierra en la que nací y fue un lujo reencontrarme con ella. Escribir Lo que callan los muertos supuso una vuelta a mis orígenes: pasear virtualmente por las calles de la ciudad (no pude viajar para la fase de documentación porque estaba en reposo), recordar los lugares que me gustaban, la gastronomía… fue una experiencia entrañable que resultó un inicio ilusionante para mi carrera literaria.
 
Por otro lado, Oviedo es el marco perfecto para la historia que cuenta Lo que callan los muertos. En una ciudad más grande el modelo de investigación no es posible, y en una más pequeña, no sería tan viable que el fraude que hila la trama de la novela pasara desapercibido. La historia podría haber ocurrido en Coruña, Santiago, Bilbao, Santander, Donostia…, pero el resultado habría sido diferente, porque Oviedo no es sólo la localización, es un protagonista más de la historia, que, por cierto, se conecta en varias ocasiones con Valladolid, en el presente y en el pasado. Valladolid es fundamental en la resolución de la novela.
 
DESVAN DE LIBROS- ¿Nos encontramos ante el comienzo de una saga protagonizada por Gracia San Sebastián o piensa dar un giro radical en su próximo libro?
 
ANA LENA RIVERA- Continúa. El siguiente caso nada tiene que ver con el primero, seguimos en intriga claro está, con una historia diferente de tintes más oscuros, más policíaca, pero Gracia y su entorno continúan y su vida personal sigue su curso. Eso sí, cada historia se puede leer de forma independiente porque cada trama es autoconclusiva.
 
DESVAN DE LIBROS- Al igual que usted, la protagonista, Gracia San Sebastián, también ha dado un giro radical a su vida laboral, ¿hasta qué punto ha volcado en ella su propia experiencia?
 
ANA LENA RIVERA- Seguro que en alguna parte, es inevitable. En ella, en el resto de los personajes y en la propia historia. Una novela es una gran mentira, pero está hecha de pequeños pedacitos de verdad. Los escritores hilamos vivencias, recuerdos, historias que nos han contado, que hemos leído, soñado o visto en televisión. Con todo eso hacemos un batiburrillo y sale una historia que nada tiene de cierta, pero que tiene una conexión con la realidad que hace creíble que pudiera haber ocurrido y eso es lo que produce la magia de la literatura.
 
Gracia y el resto de los personajes estables de la serie tienen una personalidad propia que crece con las novelas.
 
Uno, como lector, piensa que el escritor controla todo lo que pasa cuando escribe una historia, pero ¡que va!, uno crea sus personajes y les hace pasar por una serie de vivencias que les van marcando. Poco a poco se independizan del autor y toman decisiones propias. No puedes hacerles vivir situaciones que marcarían a cualquiera y luego hacerles volver a la casilla de salida porque si lo haces se convierte en un estereotipo que no se comporta como una personal real.
 
Por ejemplo, Gracia ha sufrido uno de los mayores golpes que nos puede dar la vida, ha perdido a su niño de tres años. Eso la va a marcar para siempre, no podemos llegar a la tercera entrega de la serie y hacer como que no ocurrió.
 
 
DESVAN DE LIBROS- El haber ganado con su primera obra un premio como el Torrente Ballester, ¿supone una presión añadida para su siguiente novela?
 
ANA LENA RIVERA- La verdad es que no lo había pensado, quizás después de hacer esta entrevista sí que me entre el agobio… (es broma). Al contrario, es un estímulo. Intento mejorar cada día, hoy sé muchas cosas que no sabía cuando empecé Lo que callan los muertos y confío mucho en la siguiente entrega, que ya está lista. A los beta-readers les gusta incluso más, así que espero que Gracia siga conquistando lectores y que cada nueva historia que les entregue les enganche más que la anterior.
 
DESVAN DE LIBROS- Al final del libro, en los agradecimientos, hace mención a José María Guelbenzu como su mentor literario, ¿qué nos puede contar al respecto?
 
ANA LENA RIVERA- José María es uno de mis escritores de referencia. Hace muchos años me enganché a su serie policíaca protagonizada por la juez de instrucción Mariana de Marco y eso me llevó a otros de sus libros. Cuando me enteré que mentorizaba a algunos escritores que le gustaban, lo busqué, lo intenté, y me aceptó. Para mí es fascinante que él me lea, opine, enseñe, corrija… Es como vivir un sueño. Como para un niño al que le apasiona el fútbol que un día llegue su jugador favorito, la gran estrella con la que sueña, de la que tiene camisetas, cromos… y se ponga a entrenar con él y a enseñarle sus trucos. Todavía hay días que no me lo creo. Me maravilla charlar con él. 
 
DESVAN DE LIBROS- Cuéntenos algo de su inspiración como escritora, ¿Cuál es su rutina o proceso de creación?
 
ANA LENA RIVERA- Necesito tiempo y silencio. Varias horas de tranquilidad, sin ruidos ni interrupciones. Sé hacia donde voy pero no sé que voy a escribir ni que va a pasar en la novela, es un proceso muy divertido porque escribo con la emoción del lector que no sabe que va a ocurrir en la siguiente escena. No tengo síndrome de folio en blanco, yo escribo todos los días, pero no de todos salen buenas ideas. Hay días que escribo mucho y luego no uso nada de todo ello en la versión final. En cambio, hay otros días en los que la historia empieza a cuadrar y, en ese momento, no puede haber distracciones, por eso siempre busco la soledad para escribir.
 
Como no planifico, dedico semanas a la corrección, le doy vueltas y vueltas y me cuesta mucho entregarlas. Siempre pienso que si le doy una vuelta más, encontraré algo que mejorar, pero soy consciente de que llega un momento que, aunque siguiera un año más, la diferencia no sería apreciable.
 
DESVAN DE LIBROS- Y para terminar, algo sobre sus gustos personales, ¿Cuáles son su libro y su autor favoritos?
 
ANA LENA RIVERA- Muchos. Empecé con Agatha Christie. En mi casa estaba la colección entera. Aún los tengo todos, en un estado lamentable de la cantidad de veces que los releí. Creo que de ella no podría elegir sólo uno. Luego vinieron otros clásicos de intriga. Simenon con el comisario Maigret, Stanley Gardner con Perry Mason,… Más adelante llegué a Donna León con su Brunetti en Venecia y me enganché, sigo enganchada hasta hoy. La sucesora en el título de La Gran Dama del Crimen. Ahora estoy cogiendo el gusto a Fred Vargas.
 
Soy lectora habitual de autores españoles, conocidos y no tanto, que han apostado por este género policíaco más que negro: además de José María Guelbenzu, María Oruña, Berna González Harbour o Alicia Giménez Bartlett. Algunos autopublicados que me encantan: Roberto Martínez Guzmán. Nuevos descubrimientos como Santiago Díaz Cortés o Inés Plana.
 
Lo curioso es que los libros que sigo releyendo no son de intriga: de adolescente leí un millón de veces No sólo de caviar vive el hombre de Johannes M. Simmel. Años más tarde, Nada se opone a la noche de Dolphine de Vigan.
 
Hace mucho que no releo, ahora por mi trabajo, se me acumulan los libros nuevos, la última vez hace unos años: leí dos veces seguidas La cocinera de Himmler de Franzt Olivier Giesbert. Me gustó tanto que, cuando llegué a la última página, volví a empezar.
 
Y esto fue todo. Expresarle nuestro agradecimiento a Ana Lena Rivera por su amabilidad y su disposición hacia Desván de Libros, y desearle toda clase de éxitos en su incipiente carrera literaria.