Entrevista a Paloma Sánchez-Garnica

En esta ocasión contamos con las palabras de Paloma Sánchez-Garnica, autora de La sospecha de Sofía, una de las novedades más interesantes en lo que llevamos de 2019.

¿De dónde surge la idea para La sospecha de Sofía? 
No sé exactamente de dónde surge. La primera vez que pensé en esta historia me imaginé a alguien esperando a un ser querido, una espera envuelta en la incertidumbre. A partir de ahí me puse a escribir y la historia empezó a fluir poco a poco, palabra a palabra. 
 
Es de suponer que una novela que retrocede cincuenta años en el tiempo, y que transcurre buena parte de ella en un país tan complejo como la extinta RDA, requiere un gran trabajo de documentación, ¿cómo ha sido en este caso?
La base de la documentación es la lectura, novelas de la época, ensayos, estudios sobre los distintos sistemas políticos, sociales, diarios… También películas muy interesantes como La vida de los otros, Goodbay Lenin, El Muro, Soñadores, entre otras. Además de mi propia experiencia personal ya que cuarenta días antes de la caída del Muro de Berlín, yo estuve en aquella ciudad y pasé la frontera para acceder al otro lado del Muro. Aquella experiencia me marcó para siempre. 
 
Llama la atención la posición de la mujer en aquella España de finales del franquismo, ¿estaba en su intención el señalar todo el camino que se ha recorrido desde entonces hasta ahora?
Así es. Soy de una generación que ha sido testigo y parte de la evolución que ha tenido esta sociedad, sobre todo en lo que se refiere a las mujeres, y por eso somos muy conscientes de que nada es regalado, que todo esto que hemos conseguido hay que defenderlo y protegerlo porque nos lo pueden quitar de la noche a la mañana. Y creo que la literatura puede ser un medio para que el lector conozca el pasado, nuestro pasado, para que entienda mejor de dónde venimos, lo que somos, y así podremos estar más preparados para afrontar el futuro. 
 
 
¿Es Sofía una mujer adelantada a su tiempo?
Lo es. El noventa por ciento de las mujeres de aquella época eran tragadas por ese rol de madre y esposa que las anulaba como personas. Perdimos a tantas mujeres con mucho  talento, inteligencia, mujeres brillantes que se quedaron en el ámbito doméstico, y eso no solo las perjudicó a ellas, sino a la sociedad entera.
 
En la historia también nos deja patente el drama que tantos y tantos ciudadanos de la Alemania comunista vivieron al verse encerrados tras el muro. ¿Cómo ha sido el trabajo de ponerse en su piel para transmitirnos de manera tan acertada esos sentimientos?
Leyendo, visualizando películas, y con mi propia experiencia personal. Además, estuve en Berlin hablando con un expresidiario de la Stasi que me enseñó la cárcel de la Stasi, y en los archivos… 
 
La sospecha de Sofía también es una novela de espías, ¿se ha sentido cómoda trabajando en ese género?
Al principio me resistí a entrar en este terreno para mí desconocido, pero me fui dejando llevar y al final reconozco que me encantó crear este ambiente. 
Y el amor, como no, está presente en cada uno de los personajes del libro, cada uno con su forma de entenderlo. Esto nos lleva a una pregunta, ¿hay un amor más valioso que otro según la forma de entenderlo? ¿O todos los amores son igual de válidos?
Todos los amores son igualmente válidos. Cada uno lo entiende a su manera, y todos ellos son respetables. 
 
¿Qué les diría a los lectores para incitarlos a leer La sospecha de Sofía?
Es una historia muy humana de cómo la situación política y social impacta en los personajes, que desde 1968 hasta la caída del muro de Berlín les llevarán por el Madrid tardofranquista, el de la Transición y la explosión de los años ochenta, por el París revolucionario del Mayo del 68, y sobre todo por ese Berlín con esa anomalía que supuso el muro, que tanto condicionó la vida de sus habitantes durante más de 28 años. Creo que es una historia emocionante, de intriga y suspense, y de cómo una carta anónima puede cambiar nuestro destino. 
 
La novela, como ya hemos señalado de alguna forma, abarca diferentes géneros, si tuviera que encuadrarla en alguno en concreto ¿en cual lo haría?
Narrativa.
 
Es significativa la riqueza de la práctica totalidad de los personajes que aparecen en el libro, ¿Cuál sería su personaje favorito?
No tengo uno favorito, pero sí uno que me costó muchísimo crearlo, y es Daniel, porque necesitaba reconstruirlo desde la más absoluta nada. Todos podemos reconstruirnos, hasta el que lo pierde todo, absolutamente todo, es capaz de empezar de nuevo, reinventarse, volver a ser y a sentir… Volver a ser persona. Y eso lo quería reflejar con Daniel. 
¿De dónde surge la idea para La sospecha de Sofía? 
No sé exactamente de dónde surge. La primera vez que pensé en esta historia me imaginé a alguien esperando a un ser querido, una espera envuelta en la incertidumbre. A partir de ahí me puse a escribir y la historia empezó a fluir poco a poco, palabra a palabra. 
 
Es de suponer que una novela que retrocede cincuenta años en el tiempo, y que transcurre buena parte de ella en un país tan complejo como la extinta RDA, requiere un gran trabajo de documentación, ¿cómo ha sido en este caso?
La base de la documentación es la lectura, novelas de la época, ensayos, estudios sobre los distintos sistemas políticos, sociales, diarios… También películas muy interesantes como La vida de los otros, Goodbay Lenin, El Muro, Soñadores, entre otras. Además de mi propia experiencia personal ya que cuarenta días antes de la caída del Muro de Berlín, yo estuve en aquella ciudad y pasé la frontera para acceder al otro lado del Muro. Aquella experiencia me marcó para siempre. 
 
Llama la atención la posición de la mujer en aquella España de finales del franquismo, ¿estaba en su intención el señalar todo el camino que se ha recorrido desde entonces hasta ahora?
Así es. Soy de una generación que ha sido testigo y parte de la evolución que ha tenido esta sociedad, sobre todo en lo que se refiere a las mujeres, y por eso somos muy conscientes de que nada es regalado, que todo esto que hemos conseguido hay que defenderlo y protegerlo porque nos lo pueden quitar de la noche a la mañana. Y creo que la literatura puede ser un medio para que el lector conozca el pasado, nuestro pasado, para que entienda mejor de dónde venimos, lo que somos, y así podremos estar más preparados para afrontar el futuro. 
 
¿Es Sofía una mujer adelantada a su tiempo?
Lo es. El noventa por ciento de las mujeres de aquella época eran tragadas por ese rol de madre y esposa que las anulaba como personas. Perdimos a tantas mujeres con mucho  talento, inteligencia, mujeres brillantes que se quedaron en el ámbito doméstico, y eso no solo las perjudicó a ellas, sino a la sociedad entera.
 
En la historia también nos deja patente el drama que tantos y tantos ciudadanos de la Alemania comunista vivieron al verse encerrados tras el muro. ¿Cómo ha sido el trabajo de ponerse en su piel, para transmitirnos de manera tan acertada esos sentimientos?
Leyendo, visualizando películas, y con mi propia experiencia personal. Además, estuve en Berlin hablando con un expresidiario de la Stasi que me enseñó la cárcel de la Stasi, y en los archivos… 
 
 
La sospecha de Sofía también es una novela de espías, ¿se ha sentido cómoda trabajando en ese género?
Al principio me resistí a entrar en este terreno para mí desconocido, pero me fui dejando llevar y al final reconozco que me encantó crear este ambiente. 
 
Y el amor, como no, está presente en cada uno de los personajes del libro, cada uno con su forma de entenderlo. Esto nos lleva a una pregunta, ¿hay un amor más valioso que otro según la forma de entenderlo? ¿O todos los amores son igual de válidos?
Todos los amores son igualmente válidos. Cada uno lo entiende a su manera, y todos ellos son respetables. 
 
¿Qué les diría a los lectores para incitarlos a leer La sospecha de Sofía?
Es una historia muy humana de cómo la situación política y social impacta en los personajes, que desde 1968 hasta la caída del muro de Berlín les llevarán por el Madrid tardofranquista, el de la Transición y la explosión de los años ochenta, por el París revolucionario del Mayo del 68, y sobre todo por ese Berlín con esa anomalía que supuso el muro, que tanto condicionó la vida de sus habitantes durante más de 28 años. Creo que es una historia emocionante, de intriga y suspense, y de cómo una carta anónima puede cambiar nuestro destino. 
 
La novela, como ya hemos señalado de alguna forma, abarca diferentes géneros, si tuviera que encuadrarla en alguno en concreto ¿en cual lo haría?
Narrativa.
 
Es significativa la riqueza de la práctica totalidad de los personajes que aparecen en el libro, ¿Cuál sería su personaje favorito?
No tengo uno favorito, pero sí uno que me costó muchísimo crearlo, y es Daniel, porque necesitaba reconstruirlo desde la más absoluta nada. Todos podemos reconstruirnos, hasta el que lo pierde todo, absolutamente todo, es capaz de empezar de nuevo, reinventarse, volver a ser y a sentir… Volver a ser persona. Y eso lo quería reflejar con Daniel. 
 
Le damos las gracias a Paloma Sánchez-Garnica por su amabilidad, y le deseamos toda clase de éxitos con esta gran novela.