La ciudad de la lluvia - Alfonso del Río

TITULO: La ciudad de la lluvia

AUTOR: Alfonso del Río

EDITORIAL: Destino

AÑO EDICION: 2018

Nº PAGINAS: 624

 

SINOPSIS

En el Bilbao de principios de los años ochenta, tres misteriosas muertes unirán los destinos de varios personajes sin conexión aparente. Alain Lara, un joven y prometedor jugador del Athletic, descubre una vieja fotografía de los años cuarenta que su abuelo Rodrigo había mantenido siempre oculta. De todos los personajes que aparecen en ella Alain reconoce a su abuelo, junto a un también joven Ignacio Aberasturi, el gran empresario bilbaíno y actual candidato a la presidencia del Banco del Norte. La repentina y extraña coincidente desaparición de ambos, junto con otros sucesos, lo llevará a una investigación que se remontará a un pasado oculto. En un intento por entender lo que sucede, Alain contactará con María, la hija y heredera del imperio Aberasturi, y junto a ella tejerán los hilos del pasado que unieron a sus familias en los años del Berlín nazi, en busca de respuestas. Pero lo que obtendrán serán más preguntas, más dudas, más sospechas. ¿Qué pudo unir hace más de cuarenta años a estos dos hombres cuyas vidas nunca más volvieron a cruzarse? ¿Quiénes son los demás personajes que aparecen retratados junto a ellos? ¿Quién y por qué anda detrás de ellos? La ciudad de la lluvia es un thriller que reúne lo mejor y lo peor que anida en el ser humano. Es una historia sobre el poder magnético de la ambición, el amor y la complicidad entre las personas, y que nos muestra que la cara oculta que todos tenemos no puede permanecer indefinidamente en la sombra.

OPINION

Hacía tiempo que tenía ganas de acometer esta lectura, bueno en realidad prácticamente desde su publicación, pero por un motivo o por otro hasta ahora no había llegado el momento. Pensaba que se trataba de la primera obra del autor, pero buceando en San Google en busca de datos, me he encontrado con que en 2013 ya había publicado una novela histórica de misterio y suspense, Ioannes.

La novela comienza de forma original, con un claro sabor futbolístico, aunque muy pronto queda claro que la trama va por derroteros totalmente distintos, y que el futbol sólo es un punto de originalidad dentro de la novela, que sirve para darle cuerpo a uno de los personajes, para una escena llamativa a lo largo de la obra y poco más.

Desde el principio se empiezan a suceder varias voces narrativas donde aparentemente no tienen nada en común unos personajes con otros, aunque se intuye que todo debe estar relacionado con algún suceso acaecido en Berlín en 1941, en pleno auge nazi en la capital alemana. Se trata pues de una trama ambiciosa, donde el resultado final dependerá de que todo quede bien resuelto.

El estilo narrativo es ágil y correcto, sin florituras pero sin que nada chirríe en ningún momento, por lo tanto nada que objetar, aunque como casi siempre me hubiera gustado encontrar algo más de riqueza literaria en la novela.

Los personajes, a excepción de Alain del que ahora hablaré, sí que son demasiado típicos, el poli duro, el abogado sin escrúpulos que antepone el éxito profesional a todo lo demás, y un par de tiburones financieros. Elementos como digo típicos a la hora de construir un thriller. Aquí se nota claramente el mundo de donde proviene el autor. Es un buen recurso crear personajes que pertenezcan profesionalmente a tu mismo mundo, eso hace que escribir sobre ellos sea más cómodo. La única excepción como decía antes la pone Alain Lara, futbolista del Athletic, un chaval que responde cien por cien al arquetipo de “vascorro” que a todos nos puede más o menos venir a la cabeza.

Como suele suceder con muchos autores de hoy en día, y quizás más claramente con los que se dedican a escribir thriller o novela negra, se nota en este caso una clara influencia audiovisual del cine o de las series norteamericanas de dicho género. Así nos encontramos con un par de persecuciones por pleno centro de Bilbao que como digo, podrían estar sacadas de cualquier peli americana, (lo del karateka oriental francamente me ha rallado bastante) con salto incluido sobre el puente que en ese momento se está abriendo para dejar pasar algún barco. Esto ya es una opinión personal, pero a mí particularmente ese tipo de escenas no me gusta encontrármelas dentro de una lectura,  porque creo que le restan credibilidad a la obra. No entra dentro de mis preferencias literarias, (incluso para el cine soy más de comedia romántica que de peli de acción o de superhéroes) aunque como digo esto es un gusto muy personal.

El gran reto de una novela como esta, es conseguir resolver bien una trama compleja y con varios hilos. He de decir que Alfonso del Río, no sólo lo consigue, sino que hacia el final de la obra nos sorprende con un giro inesperado que la hace ganar en interés y originalidad.

En resumen, una buena novela, una lectura entretenida que hace pasar un buen rato al lector, aunque sin alardes literarios y con alguna escena persecutoria o de artes marciales que para mi gusto le sobra.

Hacía tiempo que tenía ganas de acometer esta lectura, bueno en realidad prácticamente desde su publicación, pero por un motivo o por otro hasta ahora no había llegado el momento. Pensaba que se trataba de la primera obra del autor, pero buceando en San Google en busca de datos, me he encontrado con que en 2013 ya había publicado una novela histórica de misterio y suspense, Ioannes.
La novela comienza de forma original, con un claro sabor futbolístico, aunque muy pronto queda claro que la trama va por derroteros totalmente distintos, y que el futbol sólo es un punto de originalidad dentro de la novela, que sirve para darle cuerpo a uno de los personajes, para una escena llamativa a lo largo de la obra y poco más.
Desde el principio se empiezan a suceder varias voces narrativas donde aparentemente no tienen nada en común unos personajes con otros, aunque se intuye que todo debe estar relacionado con algún suceso acaecido en Berlín en 1941, en pleno auge nazi en la capital alemana. Se trata pues de una trama ambiciosa, donde el resultado final dependerá de que todo quede bien resuelto.
El estilo narrativo es ágil y correcto, sin florituras pero sin que nada chirríe en ningún momento, por lo tanto nada que objetar, aunque como casi siempre me hubiera gustado encontrar algo más de riqueza literaria en la novela.
Los personajes, a excepción de Alain del que ahora hablaré, sí que son demasiado típicos, el poli duro, el abogado sin escrúpulos que antepone el éxito profesional a todo lo demás, y un par de tiburones financieros. Elementos como digo típicos a la hora de construir un thriller. Aquí se nota claramente el mundo de donde proviene el autor. Es un buen recurso crear personajes que pertenezcan profesionalmente a tu mismo mundo, eso hace que escribir sobre ellos sea más cómodo. La única excepción como decía antes la pone Alain Lara, futbolista del Athletic, un chaval que responde cien por cien al arquetipo de “vascorro” que a todos nos puede más o menos venir a la cabeza.
Como suele suceder con muchos autores de hoy en día, y quizás más claramente con los que se dedican a escribir thriller o novela negra, se nota en este caso una clara influencia audiovisual del cine o de las series norteamericanas de dicho género. Así nos encontramos con un par de persecuciones por pleno centro de Bilbao que como digo, podrían estar sacadas de cualquier peli americana, (lo del karateka oriental francamente me ha rallado bastante) con salto incluido sobre el puente que en ese momento se está abriendo para dejar pasar algún barco. Esto ya es una opinión personal, pero a mí particularmente ese tipo de escenas no me gusta encontrármelas dentro de una lectura,  porque creo que le restan credibilidad a la obra. No entra dentro de mis preferencias literarias, (incluso para el cine soy más de comedia romántica que de peli de acción o de superhéroes) aunque como digo esto es un gusto muy personal.
El gran reto de una novela como esta, es conseguir resolver bien una trama compleja y con varios hilos. He de decir que Alfonso del Río, no sólo lo consigue, sino que hacia el final de la obra nos sorprende con un giro inesperado que la hace ganar en interés y originalidad.
En resumen, una buena novela, una lectura entretenida que hace pasar un buen rato al lector, aunque sin alardes literarios y con alguna escena persecutoria o de artes marciales que para mi gusto le sobra.