Reseña Melocotones helados - Espido Freire

TITULO: Melocotones helados

AUTOR: Espido Freire

EDITORIAL: Planeta

AÑO EDICION: 1999

Nº PAGINAS: 336

 

SINOPSIS

Elsa, una joven pintora, se ha visto obligada a abandonar su casa ante unas amenazas de muerte de las que desconoce la razón, y marcha a otra ciudad a vivir con su abuelo. En esa suerte de exilio que nadie desea tomar en serio, Elsa se adentra en las intrincadas relaciones humanas, que había descuidado para dedicarse a la pintura, y se mueve entre la propia historia de su familia y, sobre todo, la de una prima con la que comparte nombre y apellidos. De ese modo se enfrenta a su fragilidad, a los errores, a la mezcla de identidades, a vivir una vida equivocada sin saberlo. ¿Es posible que incluso al morir se produzcan confusiones?

 

OPINION

En general los premios Planeta suelen darme algo de grima. No digo que no haya leído alguno que me haya podido parecer una buena lectura (déjame pensar...), pero los que he leído, me han defraudado en su gran mayoría.

Casi por casualidad, me topé el otro día con la entrevista que Juan Bolea le hacía a Espido Freire en el programa La noche negra, del canal autonómico aragonés, autora de la que tengo que confesar con algo de sonrojo que hasta ahora no había leído nada. Espido dijo algo con lo que estoy absolutamente de acuerdo, hablando de la ramplonería y la falta de calidad y profundidad literaria que suele imperar hoy en día entre la multitud de libros publicados cada año (ya cualquiera se cree escritor). Así que me dije, si esta chica es coherente a la hora de escribir con lo que ha dicho, igual su obra escapa a esa ramplonería generalizada y puede que merezca la pena.

Dicho y hecho, me dispuse a descubrirla como autora, ¿y qué mejor forma de hacerlo que con la obra con la que consiguió el Planeta hace ya veinte años? Tal vez ese haya sido mi error, y le hubiera hecho más justicia a la autora leyendo alguna de sus últimas obras, en lugar de buscar una de las primeras.

El caso es que así fue como empecé a leer Melocotones helados. Y bueno, no puedo decir que sea un mal libro, eso probablemente sería injusto, pero como suele suceder con la inmensa mayoría de los premios Planeta, al menos en mi opinión no responde a las expectativas. Leyéndola, creo que salta a la vista que se trata de una de las primeras obras de la autora, y aunque se vislumbra en sus páginas un intento de hacer algo profundo e interesante con su narrativa, lo cual en una autora tan joven en aquel momento ya es loable, creo que se queda en eso, en el intento, y que a la obra le faltan la fuerza y el ritmo necesarios para atrapar al lector, aparte de que el estilo literario es correcto pero sin más. Al menos yo, he acabado el libro con una sensación de pudo ser pero no fue.

No pretendo con ello juzgar a la autora, que veinte años después tiene una extensa trayectoria y un nombre importante en el panorama literario español, por lo que sin haber leído nada más de ella, sería absurdo y pretencioso por mi parte aseverar nada parecido. Tal vez sería un ejercicio interesante leer alguna de sus obras más recientes, contraponer ambas y comprobar lo que el paso de esos veinte años ha hecho madurar en el estilo de esta autora, no en vano la experiencia es un grado, y como dijo Machado, se hace camino al andar. Pero en lo que se refiere al libro que aquí nos trata, que al fin y al cabo es de lo que estamos hablando, lo siento pero no.

TITULO: Melocotones helados
 
AUTOR: Espido Freire
 
EDITORIAL: Planeta
 
AÑO EDICION: 1999
 
Nº PAGINAS: 336
 
SINOPSIS
Elsa, una joven pintora, se ha visto obligada a abandonar su casa ante unas amenazas de muerte de las que desconoce la razón, y marcha a otra ciudad a vivir con su abuelo. En esa suerte de exilio que nadie desea tomar en serio, Elsa se adentra en las intrincadas relaciones humanas, que había descuidado para dedicarse a la pintura, y se mueve entre la propia historia de su familia y, sobre todo, la de una prima con la que comparte nombre y apellidos. De ese modo se enfrenta a su fragilidad, a los errores, a la mezcla de identidades, a vivir una vida equivocada sin saberlo. ¿Es posible que incluso al morir se produzcan confusiones?
 
OPINION
En general los premios Planeta suelen darme algo de grima. No digo que no haya leído alguno que me haya podido parecer una buena lectura (déjame pensar...), pero los que he leído, me han defraudado en su gran mayoría.
 
Casi por casualidad, me topé el otro día con la entrevista que Juan Bolea le hacía a Espido Freire en el programa La noche negra, del canal autonómico aragonés, autora de la que tengo que confesar con algo de sonrojo que hasta ahora no había leído nada. Espido dijo algo con lo que estoy absolutamente de acuerdo, hablando de la ramplonería y la falta de calidad y profundidad literaria que suele imperar hoy en día entre la multitud de libros publicados cada año (ya cualquiera se cree escritor). Así que me dije, si esta chica es coherente a la hora de escribir con lo que ha dicho, igual su obra escapa a esa ramplonería generalizada y puede que merezca la pena.
 
Dicho y hecho, me dispuse a descubrirla como autora, ¿y qué mejor forma de hacerlo que con la obra con la que consiguió el Planeta hace ya veinte años? Tal vez ese haya sido mi error, y le hubiera hecho más justicia a la autora leyendo alguna de sus últimas obras, en lugar de buscar una de las primeras.
 
El caso es que así fue como empecé a leer Melocotones helados. Y bueno, no puedo decir que sea un mal libro, eso probablemente sería injusto, pero como suele suceder con la inmensa mayoría de los premios Planeta, al menos en mi opinión no responde a las expectativas. Leyéndola, creo que salta a la vista que se trata de una de las primeras obras de la autora, y aunque se vislumbra en sus páginas un intento de hacer algo profundo e interesante con su narrativa, lo cual en una autora tan joven en aquel momento ya es loable, creo que se queda en eso, en el intento, y que a la obra le faltan la fuerza y el ritmo necesarios para atrapar al lector, aparte de que el estilo literario es correcto pero sin más. Al menos yo, he acabado el libro con una sensación de pudo ser pero no fue.
 
No pretendo con ello juzgar a la autora, que veinte años después tiene una extensa trayectoria y un nombre importante en el panorama literario español, por lo que sin haber leído nada más de ella, sería absurdo y pretencioso por mi parte aseverar nada parecido. Tal vez sería un ejercicio interesante leer alguna de sus obras más recientes, contraponer ambas y comprobar lo que el paso de esos veinte años ha hecho madurar en el estilo de esta autora, no en vano la experiencia es un grado, y como dijo Machado, se hace camino al andar. Pero en lo que se refiere al libro que aquí nos trata, que al fin y al cabo es de lo que estamos hablando, lo siento pero no.
 
Júcar Gobel